No quería escribir sobre este tema porque ya ha tenido suficiente repercursión mediática en el mundo entero, pero después de ver vídeos, leer testimonios y enterarme de que una persona cercana se encuentra entre las víctimas, no he podido evitar hacerme eco de esta tragedia.





Todo comenzó en la madrugada del sábado 26 al domingo 27 de enero, a eso de las 2,30 horas. La discoteca Kiss, una de las más grandes y modernas de la ciudad universitaria de Santa María, en el estado de Río Grande do Sul, celebraba una macrofiesta. Un espectáculo pirotécnico debía dar la bienvenida a la banda Gurizada Fandangueira. Sin embargo, nada más comenzar una de las piezas utilizadas impactó contra el techo y el local empezó a arder.

Incendio en la discoteca Kiss.

Incendio en la discoteca Kiss.

 

Siguieron los gritos, los empujones, los pisotones, las prisas por salvar la vida. Según los testigos las puertas estaban cerradas, los extintores no funcionaban y las vallas entorpecieron la salida de la gente. Las autoridades afirman que la discoteca tenía la licencia caducada y se especula sobre un aforo que duplicaba el permitido. Los responsables del local se han limitado a publicar un comunicado a través de Facebook en el que lamentan lo ocurrido y se ofrecen a colaborar.

Algunos de los supervivientes cuentan cómo el personal de seguridad no dejaba salir a la gente sin mostrar la entrada porque creían que querían salir sin pagar (en Brasil se abona a la salida todo lo consumido durante la noche). Otros afirman que solo los que consiguieron escapar durante los primeros minutos han podido salvarse. El resto, además de las 233 víctimas contabilizadas, están siendo atendidos en los hospitales más cercanos.

La presidenta Dilma Rousseff, que se encontraba en Chile en la Cumbre UE, América Latina y Caribe, se disculpó por tener que abandonar el encuentro internacional y visiblemente emocionada lamentó las consecuencias de la tragedia. «Quiero decir al pueblo brasileño y al de Santa María lo mucho que estamos juntos en este momento de tristeza.

La presidenta de Brasil canceló los encuentros bilaterales que tenía comprometidos con Argentina, Letonia y Bolivia y decretó luto oficial de tres días en todo el país. Por su parte, en Santa María se velará la memoria de las víctimas durante 30 días.



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