Ni uno, ni dos, ya son muchos los medios brasileños que encienden la luz de alarma sobre los preparativos para el Mundial de 2014. No quería caer en el dramatismo desmesurado, pero a decir verdad, las obras van bastante mal.




A falta de menos de 500 días para que empiece el campeonato, solo se han terminado de construir dos estadios: el Castelão de Fortaleza y el Mineirão de Belo Horizonte. La inauguración de ambos, sobre todo del segundo, ha estado cargada de polémica. Los aficionados se quejan de que todavía no hay aparcamientos y los baños y bares están sin terminar.

Con un presupuesto de 30.160 millones de euros, el de Brasil será el Mundial de fútbol más caro de la historia. Bien es verdad que el gasto no se limita a la reforma de los estadios sino también a la construcción de aeropuertos y a la ampliación de los servicios de transporte, entre otras cosas. El de Sudáfrica, por su parte, costó 2.979 millones de euros.

Si el ritmo en la construcción de los estadios sigue como hasta ahora, algunos ni siquiera estarían listos para el comienzo del Mundial. Del total, el 20 % se terminarían en junio de 2014, justo cuando empieza el campeonato. De los doce campos de fútbol que acogerán el Mundial de Brasil, diez han retrasado su inauguración. Según lo programado en un primer momento, a estas alturas once de los doce estadios deberían estar funcionando al 100 %.

El caso más preocupante es del Arena das Dunas en Natal. Las obras comenzaron en agosto de 2011 y en febrero de 2013 están al 50 %. Si el trabajo continúa al mismo ritmo, el estadio estaría completamente terminado en junio de 2014, exactamente cuando empieza el Mundial.

¿Retrasos premeditados? Algunas teorías apuntan a que favorecen la corrupción

El Tribunal de Cuentas de Brasil ha apuntado fallos en los contratos con varias constructoras. Los auditores calculan que en el estadio Arena da Amazônia de Manaos existe un precio inflado en más de 32 millones de euros. No es el único. En el caso de Maracanã, el Tribunal indica que existen «graves irregularidades en el proceso de licitación para la contratación de la obra». El estadio Mané Garrincha de Brasilia también costará más de 111 millones de euros por encima de lo previsto. ¿Y a manos de quién irá ese dinero?

El ex futbolista Romario, que actualmente es diputado federal, lo tiene claro: «Los retrasos en las obras son premeditados porque en situaciones de emergencia las reglas de licitación son más flexibles. Ese es el momento preciso para que la gente robe, y mucho».

Además del retraso en la construcción de los estadios, Brasil se enfrenta a más problemas de cara al Mundial de fútbol de 2014.

La prestigiosa revista Veja enumera los seis más preocupantes:

1. Movilidad urbana

Pese a los retrasos en la construcción, los estadios de fútbol no serán la partida más cara del Mundial 2014. El transporte y la movilidad urbana será lo más costoso, con mucha diferencia. El gobierno brasileño aprobó 53 medidas de mejora en éste área. Ocho de ellas ya se han cancelado y de las demás ninguna ha terminado de realizarse.  Ni siquiera está claro que dé tiempo a construirse el tranvía de la capital, Brasilia. Hay que tener en cuenta que el servicio de autobús y metro en Brasil es muy deficiente y que sin facilidad para moverse los turistas podrían pasarlo realmente mal.

2. Aeropuertos

Sin duda, lo más preocupante para quien quiera ir al Mundial de Brasil 2014. Los aeropuertos brasileños son pocos, pequeños y no están adecuados para el volumen de turistas que llegará de golpe al país. El gobierno brasileño prometió construir o ampliar hasta 21 aeropuertos. En cuatro de ellos está previsto que las obras terminen días antes de que empiece el Mundial. El caso más grave es el de Recife, donde ni siquiera se ha elegido a la empresa constructora.

3. Hoteles

Brasil no cuenta, ni de lejos, con plazas hoteleras suficientes para acoger a todos los amantes del fútbol que viajarán para disfrutar del Mundial 2014. Como el propio gobierno duda de que se cumplan las previsiones de ampliación y construcción de hoteles, ha propuesto una medida alternativa: que los turistas se hospeden ¡en transatlánticos!

4. Atención turística

Ninguna de las ciudades que acogerán el Mundial 2014 salvo Río de Janeiro y São Paulo tiene experiencia a la hora de recibir grandes cantidades de turistas extranjeros al mismo tiempo. Para afrontar esta primera vez en la que no se pueden cometer fallos, el gobierno de Dilma aprobó la construcción de 400 centros de atención al turista y clases de formación para los trabajadores que formarán parte del evento, en total unas 240.000 personas.

5. Seguridad

Uno de los grandes retos de Brasil 2014. El gobierno anunció un gasto de casi 2.000 millones de euros destinados a reforzar a la Policía Federal y al Ejército, encargado de impedir la entrada de terroristas internacionales. También está prevista la construcción de 14 centros dirigidos al control y mantenimiento de la seguridad en las ciudades sede. Por ahora, solo uno está en proceso. El resto no ha salido del papel.

6. Energía

Brasil 2014 enfrenta un grave riesgo de apagón. El sistema de generación de energía eléctrica es insuficiente e incluso ha provocado la falta de luz en regiones enteras.  El gobierno ha ordenado siete actuaciones concretas en el sistema de transmisión de energía y está construyendo nueve unidades de distribución. El plazo previsto para que terminen las obras es… ¡mayo de 2014! 



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