El precio del tomate está por las nubes en Brasil. Un kilo alcanza los cuatro euros en algunos puntos del país, lo que supone un aumento de casi un 122 % en el último año, según los datos del IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística).




Las causas de esta subida son varias:

– La escasez de tierras dedicadas a la plantación de tomates en Brasil.
– Las fuertes lluvias que han afectado a la producción.
– El alto precio de los carburantes que ha provocado una subida desorbitada de la inflación.

La consecuencia más grave del altísimo precio del tomate es el contrabando en las fronteras con Argentina. Las autoridades han incautado camiones cargados con toneladas de este oro rojo. Algunos vecinos se suman de forma independiente a la compra ilegal de tomates en los municipios fronterizos sin saber el riesgo legal al que se enfrentan.

Las asociaciones de consumidores y usuarios reconocen que nada se puede hacer ante los motivos alegados por los agricultores. Eso sí, animan a las familias a reemplazar el tomate por otros alimentos y utilizar la pulpa congelada para hacer salsa de tomate casera.

Mientras tanto, Internet se llena de memes que bromean con el alto precio del tomate en Brasil. Las redes sociales reproducen diseños con frases ingeniosas como: «Iba a comprarte un anillo de diamantes, pero preferí comprar un tomate», «Ser o no ser esa es la cuestión. Tener o no tener, esa es la inflacción» o «Soy rica, comí tomate!!!!!».

La tomatina de Buñol es ahora el sueño de los brasileños. 🙂



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