Lo primero, disculparme. Durante estos días no he escrito nada sobre la Jornada Mundial de la Juventud porque considero que ha habido suficiente información al respecto en los medios españoles. Eso sí, una crítica: las televisiones, que se quejan de no tener dinero para mandar a un buen equipo a cubrir el evento, al menos podían haber comprado mejores imágenes. He visto cosas horribles, pero bueno. Vamos a quedarnos con lo positivo 😉 




Viví la anterior JMJ en Madrid y tengo que decir que en mis 11 años aquí nunca, jamás, había visto tanta gente junta en la ciudad. Eso y el viaje a Río de Janeiro en junio durante la Copa Confederaciones me creaba ciertas dudas sobre la organización. Incluso comenté entre mis amistades que tenía miedo de que se produjera algún altercado, que no acto terrorista, ojo.

Nada de nada. El Papa Francisco, criticado también por su naturalidad a la hora de pasearse entre los fieles, pudo estar cerca de los jóvenes sin ningún miedo. Dudo mucho que en cualquier país de Europa pudiese hacer lo mismo, pero eso es una opinión personal.

Los peregrinos pudieron ver de cerca al Papa Francisco gracias a las pantallas gigantes instaladas en Copacabana.

Los peregrinos pudieron ver de cerca al Papa Francisco gracias a las pantallas gigantes instaladas en Copacabana. Foto: Semilla Luz

A lo que vamos. Los datos divulgados por la Secretaria de Estado Seguridad de Río de Janeiro revelan que, de media, 42 peregrinos sufrieron un hurto durante la Jornada Mundial de la Juventud. En este punto conviene diferenciar entre hurto y robo. El primero suele ser leve y generalmente sin violencia. En España (brasileños, ayudadme) se considera hurto cuando el valor de lo sustraído no supera los 400 euros. Robo puede ser con violencia o sin violencia y en todo caso, el valor supera esa cifra.

Pocos robos en comparación con otros grandes eventos

La cantidad puede parecer alta, pero no lo es comparada con otros grandes eventos. Por ejemplo, durante el último fin de año, solo en la capital de Río de Janeiro se registraron 348 hurtos en 12 horas. El día de mayor aglomeración en la JMJ, el sábado, hubo 231 en 24 horas. Es decir, los ladrones no actuaron más de lo normal aprovechando la presencia de turistas desacostumbrados a moverse por la ciudad.

En total, del día 14 al día 27 de julio se produjeron 591 hurtos y 15 robos.

Entre los extranjeros, los argentinos fueron los más afectados

Por nacionalidades, los más afectados fueron los brasileños, generalmente procedentes de otros estados del país. Hasta 240 denunciaron hurtos y robos durante los días que duró la JMJ 2013. Después, los que más acudieron a las comisarías para reclamar sus objetos ‘perdidos’ fueron los argentinos con 44 denuncias. Les siguen los franceses, con 17 reclamaciones y los chilenos con 15.




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