Brasil tiene la oportunidad de organizar los dos mayores eventos deportivos del mundo en un periodo de dos años. De hacerlo bien depende buena parte de su futuro, principalmente económico y social. Sin embargo, cada día el país recibe un tirón de orejas por parte de alguien.





Si no es la FIFA, que ha admitido que “Brasil no está preparado todavía”, es el COI y si no las federaciones deportivas que lo componen. 18 representantes de los deportes olímpicos se han quejado de los problemas de organización de Rio 2016. Los más duros, los líderes de balonmano y baloncesto, que incluso han planteado la posibilidad de trasladar algunas sedes fuera de la ‘cidade maravilhosa’.

Se quejan de falta de atención porque Brasil parece estar enfocado en resolver los asuntos más acuciantes, véase llegar a tiempo para el Mundial de fútbol y controlar los ánimos de los ciudadanos, dispuestos a explotar en manifestaciones que paralicen el país durante el campeonato (el movimiento ‘Não vai ter Copa’ toma fuerza a falta de 60 días para el comienzo del Mundial).

El Comité de Organización de Rio de Janeiro 2016 incluso ha tenido que emitir un comunicado para apaciguar los ánimos:

“Tomaremos sus preocupaciones en consideración. El diálogo es constante entre Rio 2016 y todos nuestros colaboradores. Trabajar en equipo es la mejor y la única manera de avanzar. Conversaremos con el Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Internacional (COI) hoy. El compromiso de trabajar en conjunto fue renovado. Ese es el espíritu de colaboración que valoramos. Tenemos plena consciencia de las cuestiones que necesitan resolverse. Estamos agradecidos por la contribución de todas las partes. Hemos progresado en las dos últimas semanas desde la visita de la Comisión de Coordinación del COI para Rio 2016. Avanzamos cada día. No tenemos absolutamente ninguna duda de que Rio va a realizar unos grande Juegos”.

O sea… ¡JEITINHO BRASILEIRO PURO Y DURO! ¿Y qué significa esto? El brasileño es un mundo aparte. Las buenas palabras, las excelentes intenciones, la generosidad del pueblo no se pueden poner en duda. Tampoco la calma a la hora de resolver los problemas. ‘Tudo tranquilo’, te dirán una y otra vez. Y todo tranquilo está, pero ¿hasta cuándo? Hasta el último momento, por supuesto. Hablamos y criticamos mucho aquélla costumbre española de dejar todo para el final, pero desconocemos que existen lugares en el mundo, como Brasil, donde esta costumbre se multiplica por mil. Y confían en ella. ‘Calma, tudo vai dar certo’ (Calma, todo va a salir bien).

Un estudio reciente afirmaba que el 82% de los brasileños cree que su entorno quiere aprovecharse de la situación. Esa es otra de las características del ‘jeitinho brasileiro‘. No devolver el cambio, colarse en las filas y ‘engañar’ o seducir al de al lado para conseguir algo ‘em troca’, como dirían ellos. Y esa parece ser la táctica que han puesto en práctica los comités de organización tanto del Mundial como de los Juegos de Rio 2016. Mucho tiempo perdido tratando de cerrar acuerdos y contratos millonarios bajo la sospecha del ciudadano, demasiado acostumbrado a la corrupción política. Estadios sin terminar de construir cuyo precio inicial ha llegado a triplicarse, agujeros tapados para que no los vea nadie, favelas invadidas por el Ejército para evitar sobresaltos y precios por las nubes. Porque sí, el Mundial de Brasil será el más caro de la historia. Una noche en un apartamento de tres habitaciones en el barrio de Ipanema, en Rio de Janeiro, puede llegar a costar más de 1.100 euros. ¿Cómo? Sí, a ver quien es el chulo que se gasta el sueldo de un mes en un día… Habrá quien lo haga y luego vuelva quejándose de la crisis y a eso lo podríamos denominar ‘jeitinho español’.

No quiero ser pesimista, pero el ‘tudo tranquilo’ se ha instalado en mi cabeza mientras la cruda realidad me dice: “Demasiada incertidumbre para ti, querida”. Soñemos con que sonará la flauta a última hora (para mí no sería la primera vez, ya fuimos a la Copa Confederaciones gracias al premio de blogs de Google+), será el mejor campeonato del mundo y podremos verlo ‘in situ’ gracias a alguna parábola del destino. Respondamos al ‘jeitinho’ con más ‘jeitinho’ mientras cruzamos los dedos para que al menos España sea campeona. ¿O no? 😉




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