Se está convirtiendo en una práctica demasiado habitual. Un sector importante de la prensa de Brasil, principalmente digital, recurre a comentarios de Twitter para forjar una imagen interesada del español racista. ¿Por qué interesada? Porque es polémica y lo polémico da clicks, o sea, audiencia.




Periódicos de prestigio como Extra (Grupo Globo), Estadão o el deportivo Lance, portales con millones de usuarios únicos como Terra y Yahoo (“los españoles son niños mimados y vuelven a insultar a los brasileños en las redes sociales”), blogs de periodistas de fama nacional… en la práctica mayoría de los medios brasileños se han difundido estos días informaciones sobre los mensajes racistas compartidos por ‘los españoles’ tras las derrotas de España en el Mundial de Brasil frente a Holanda y Chile. Y lo hacen en genérico, como si todos estuviésemos de acuerdo con las expresiones de cuatro personas maleducadas e incultas.

La prensa brasileña acusa a los españoles de racistas.

La prensa brasileña acusa a los españoles de racistas.

 

Como española me enfrento a un caso que me causa confusión, incluso aturdimiento. No voy a ser yo quien diga que en España no hay racistas. Los hay y son asquerosos. Pero tengo que negar la mayor. No conozco la xenofobia en este país. Muchos brasileños y amigos latinoamericanos me hablan constantemente de que sufren este problema y creo que exageran.

Estoy convencida no, convencidísima, de que muchas de esas personas que se lanzan a escribir mensajes apasionados y enrabietados fruto de la derrota de su selección, se mezclan a diario con extranjeros, trabajan con ellos y estarían dispuestos a ayudarles si fuese necesario.

Es difícil de entender, es cierto, y no voy a justificar palabras que me AVERGÜENZAN, con mayúsculas. Sin embargo, estoy en condiciones de defender que la inmensa mayoría de los españoles no somos racistas. De hecho, en España no hay partidos políticos de relevancia que defiendan la expulsión de los inmigrantes y su práctico destierro como en Francia o en Grecia e incluso en Alemania.

Los de ultraderecha (que alguien me corrija, pero solo se me ocurre La Falange) son tan minoritarios que no tienen representación en el Parlamento. Cada año España concede la nacionalidad a miles de inmigrantes de Latinoamérica (es el segundo país de la UE que más nacionalidades concede tras Reino Unido), muchos hijos o nietos de españoles. Cada vez hay más becas para estudiantes latinos y existen barrios completamente dominados por ciudadanos sudamericanos que conviven pacíficamente con los españoles. Yo misma vivo en uno donde los dominicanos son mayoría y jamás he presenciado ninguna pelea.

Existe malestar por causa de la falta de empleo, pero nada más. Es cierto que algunas personas que no tenían costumbre de trabajar en determinados puestos, como camareros o jornaleros del campo, ahora los reclaman y echan la culpa a los inmigrantes porque supuestamente les están quitando el poco trabajo que hay. Un planteamiento, bajo mi punto de vista, totalmente injusto y poco humilde, pero no hay que ir más allá. En otros países de Europa el desprecio al inmigrante es infinitamente más evidente que aquí y, sin embargo, la fama del español racista se difunde con mucha más vehemencia.

Información de Superesportes.

Información de Superesportes

 

Por otra parte, ¿no hay racismo en Brasil? ¿Acaso no existe en América Latina? ¡Este es un problema internacional! De hecho, en Brasil las cuotas a favor de los negros existen todavía. Discriminación positiva que se llama y que en España se aplica (o se aplicaba…) a favor de la mujer para compensar el desprecio al que ha sido sometida a lo largo de siglos.

En definitiva, ¿en qué se basa la prensa brasileña para decir que los españoles somos racistas? En cuatro mensajes difundidos en caliente a través de Twitter.

Aunque no se trata de recurrir al ‘y tú más’ si rebuscamos en esa misma página estoy segura de que también hay miles de opiniones negativas hacia España o los españoles. Lo bueno de todo es que al menos en este caso, la prensa española no ha recurrido a datos tan poco científicos para crear una imagen negativa de los habitantes de un país.

Es muy peligroso e injusto tener que leer no solo estas noticias sino también los comentarios aportados por la gente en sus perfiles en redes sociales como Facebook en las que nos llaman arrogantes, incompetentes y nos recuerdan lo mal que va nuestra economía.

En fin, un cóctel de conceptos que nos deja en muy mal lugar y que considero producto de la ambición de periodistas sin ética interesados en que su noticia aparezca entre las más leídas del día. Menos mal, que algunos todavía se paran a reflexionar si son los brasileños precisamente quienes más legitimidad tienen para denunciar este presunto racismo generalizado en España.

ARTÍCULO DE OPINIÓN. (Igual que denuncio el sensacionalismo español creo justo denunciar el sensacionalismo brasileño)



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