Imagina que tienes el pelo voluminoso, grueso, oscuro y llamativo y que además te encanta. Te diriges orgulloso (u orgullosa) a la comisaría de Policía para renovar tu pasaporte y te dicen que no vale, que te lo tienes que recoger. «¿Perdona? ¿Qué me estás contando?». «Patrones internacionales, recójase el pelo por favor», contesta un policía.




Algo parecido le sucedió a la periodista bahiana Lília de Souza cuando fue a renovar su pasaporte a la unidad de la Policía Federal Salvador Shopping. El sistema no aceptó la fotografía y los policías insistieron en que no interpretara el suceso como un acto de racismo sino como un ajuste automático a las normas internacionales.

Arriba la foto final del pasaporte de Lília de Souza. Abajo, un montaje de cómo hubiera sido si no se hubiese recogido el pelo. (Foto: Facebook)

Arriba la foto final del pasaporte de Lília de Souza. Abajo, un montaje de cómo hubiera sido si no se hubiese recogido el pelo. (Foto: Facebook)

Ella, ni corta ni perezosa, decidió protestar y hacer público este caso, algo que ha provocado la indignación en Brasil. La Policía del país ha intentado justificarse haciendo públicos los diversos motivos por los que una foto puede ser rechazada por este curioso sistema: llevar el pelo suelto, que tenga mucho volumen, que el cabello tape los ojos, tenerlos cerrados o que no se vean los hombros y las orejas de la persona fotografiada.

Con todo, la periodista ha publicado en su perfil de Facebook la imagen final del pasaporte con el cabello recogido y otra de cómo hubiese sido si esta limitación no existiese. «Mucha gente, incluso algunas páginas web, me han pedido que divulgue cómo quedó la foto de mi pasaporte. Resistí un poco, pues la semana en la que protesté por esto y las siguientes fueron bien difíciles», afirma Lília en el pie de la imagen que finalmente ha decidido hacer pública.

No es el único caso

Aunque no han tenido el mismo impacto que el de la periodista bahiana, durante las últimas semanas han salido a la luz otros casos de mujeres que se han visto obligadas a recogerse el pelo para hacerse el pasaporte. No tenemos noticias de hombres a los que les haya sucedido lo mismo, pero no sería difícil imaginar que a Dante, por poner un ejemplo, le dejen retratar con orgullo su melena. ¿Seguro que solo son patrones internacionales?

La promotora de eventos Tati Braga (en la imagen principal de este artículo) se atrevió a responder con vehemencia al famoso presentador Fausto Silva, más conocido como ‘Faustão’, figura principal del famoso programa ‘Domingão do Faustão’, cuando éste trató de bromear por el pelo voluminoso de una bailarina de quien dijo tenía el cabello como una «escoba de bruja». «Querido Fausto Silva, nuestro cabello no es de escoba ni se seca con una ventolera», dijo antes de relatar cómo sufrió ‘bullying’ en el colegio, donde los otros niños le decían que tenía que recogerse ese pelo de leona.

Por su parte, Mônica Asssis necesitó de tres intentos para hacerse una foto que el sistema internacional aceptase. En su caso, el episodio tuvo lugar en el puesto de la Policía Federal situado en el Shopping Leblon de Rio de Janeiro. «Lo bueno sería aparecer en el pasaporte con tu imagen. Eso es libertad de expresión», reclama al mismo tiempo que afirma que fue bien tratada por los funcionarios públicos y descarta que se trate de un problema de racismo.



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