Brasil es el país con las entradas a los partidos de fútbol más caras del mundo. Al menos esto es lo que determina un estudio realizado por la consultora Pluri, que ha analizado cuánto cuesta ir a un estadio en trece países.




Teniendo en cuenta la capacidad adquisitiva media de cada uno, la investigación concluye que para un brasileño es muy complicado permitirse ir al fútbol con asiduidad. La renta per cápita media de un brasileño es de menos de 8.400 euros anuales. Sin embargo, el precio de una entrada  es de casi 17 euros. Con el sueldo de todo un año, una persona podría comprar 495 entradas para ir al fútbol.

Cantidad de entradas que se pueden comprar en función de la renta per cápita de cada país. (Foto: Pluri)

Cantidad de entradas que se pueden comprar en función de la renta per cápita de cada país. (Foto: Pluri)

 

Detrás de Brasil se encuentra España, donde la renta per cápita es cada vez más baja y el precio de las entradas no para de subir alentado por Real Madrid y Barcelona (de media, casi 37 euros). El estudio determina que solo Inglaterra tiene precios más altos que los equipos españoles (38 euros). Sin embargo, la renta per cápita de los británicos es de casi ocho mil euros más anuales por lo que en Europa, los españoles son los que más se tienen que sacrificar si quieren ir a los partidos.

El caso de Brasil se hace más escandaloso cuando se compara con el de Argentina. Sin que los vecinos argentinos tengan precisamente precios bajos para ir al fútbol, con el mismo dinero pueden comprar casi el doble de entradas que los brasileños. La entrada cuesta de media 9 euros.

De los países analizados, Estados Unidos es el que cuenta con las entradas más baratas para ir al fútbol. Con el sueldo de un año, un estadounidense puede comprar 1.944 entradas, casi cuatro veces más que los brasileños y tres veces y media más que los aficionados españoles.

El caso más significativo es el de Alemania, con una renta per cápita media solo superada por Holanda y con las entradas prácticamente al mismo precio que en Estados Unidos. La consultora pone a los alemanes como ejemplo de gestión deportiva por hacer del fútbol un servicio accesible al ciudadano sin que sus clubes pierdan en rentabilidad.

Ajustar los precios y llenar los estadios debería ser una prioridad en Brasil

«Llenar el campo debería ser la prioridad total de los clubes, aunque para eso sea necesario hacer los precios más competitivos en relación a la renta media de la población», recomienda la consultoría, que pone como ejemplo los casos de São Paulo y Fluminense.

«Sabemos que hay una relación directa entre el interés de los medios y de los patrocinadores por los partidos donde los estadios están llenos, por lo tanto, el campo lleno potencia otras prácticas comerciales de los clubes, además de aumentar el interés por los jugadores. El aumento de la demanda lleva a la escasez, que permite el posterior aumento de los precios y la ampliación del margen de ganancias», afirma Pluri, que critica el hecho de que en Brasil los precios no se hayan determinado en base a ningún estudio y la situación se complique por otros factores como la violencia, los partidos de baja calidad, la falta de estrellas e ídolos y la competencia con otras formas de entretenimiento.

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