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Cuando Mauricio y Stuart compraron un terreno a la entrada de uno de los puntos verdes más impresionantes de Rio de Janeiro, la Floresta da Tijuca, tenían claro cuál era el objetivo.

Después de alojar a personas llegadas de todo el mundo en su anterior casa en el barrio de Jacarepaguá se dieron cuenta de que lo que empezaron a hacer como ‘hobby’ para conocer gente y enseñarles los encantos de esta ‘cidade maravilhosa’ había desbordado por completo sus expectativas.

Fachada de Casa Verde en Rio de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

Fachada de Casa Verde en Rio de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

Para satisfacer a todos los huéspedes que se interesaban en alojarse con ellos necesitaban un lugar más amplio y que ofreciera algo que no todos los bed and breakfast ofrecen: calidad, buen gusto, decoración cuidada al detalle y una ubicación estratégica que permitiera al inquilino desconectar y profundizar en el lado menos conocido de la ciudad. Y todo ello a un precio que en un hotel con las mismas prestaciones sería mucho mayor.

Las habitaciones de Casa Verde, todas dobles y con baño privado, oscilan entre los 90 y los 121 euros (295 y 395 reales) dependiendo de las características. Bajo mi punto de vista, cualquiera de ellas es perfecta, pero hay alguna que incluso dispone de mesa de trabajo, algo muy útil para quien viene a congresos e incluso para quien pretende desconectar de su lugar de origen para hacerse una cura de estrés. Ideal.

Terraza de una de las habitaciones. Foto: Virtudes Sánchez

Terraza de una de las habitaciones. Foto: Virtudes Sánchez

El entorno ofrece diferentes alternativas. Casa Verde se encuentra en el barrio de São Conrado. Desde las habitaciones se puede ver la playa, que está entre Leblon y Barra da Tijuca.

Subiendo la cuesta donde está el bed and breakfast se llega hasta la ‘Pedra Bonita’, famoso punto por los saltos de ala delta, una de las atracciones más buscadas por los turistas en Rio de Janeiro.

Y es precisamente esta ubicación estratégica la que puede dar algún problemilla imprevisto. Si te alojas aquí y vienes directamente desde el aeropuerto no te lo pienses: coge un taxi. Yo decidí probar el autobús y todo bien, ninguna queja. Por 10,50 reales (3,20 euros) te deja en el barrio de São Conrado, pero tiene truco. Yo me quedé ahí con la idea de coger un taxi hasta la puerta de la Casa Verde.

Pues bien, tres taxistas me hicieron bajar después de haber subido al decirles donde quería ir. No sé si porque el camino era demasiado corto y no les interesaba o porque tenían que subir la cuesta, en todo caso es indignante. Los taxis te deben llevar donde quieras y no se pueden negar, pero claro… Rio de Janeiro es otro mundo. Aquí no es posible poner una reclamación en el momento. Menos mal que donde hay gente mala también hay gente buena. Una mujer me ayudó a convencer a un taxista muy majo que me trajo aquí sin problema e incluso llamó a la puerta por si no había nadie y tenía que llevarme a otro sitio. ¡Un encanto!

Terraza principal de Casa Verde. Foto: Virtudes Sánchez

Terraza principal de Casa Verde. Foto: Virtudes Sánchez

Evitando toda esta ruta que he hecho yo y viniendo directamente en taxi evitarás momentos desagradables. Para moverte desde aquí hay un autobús en la puerta y los dueños tienen contacto directo con taxis que recogen y traen a los huéspedes hasta la casa. Eso facilita las cosas.

Otra de las atracciones del entorno es la favela Vila da Canoa. No quiero decir con esto que una favela sea por sí misma un punto turístico pero sí es interesante si no has entrado nunca en una y tienes la vieja idea de que al poner un pie en un lugar de este tipo te asaltarán o caerás fulminado por una bala perdida. Nada que ver. Todo tranquilo. Incluso hay varios restaurantes para comer muy bien y muy barato. Totalmente recomendable.

Una de las habitaciones de Casa Verde. Foto: Virtudes Sánchez

Una de las habitaciones de Casa Verde. Foto: Virtudes Sánchez

Otras cosa que me ha llamado mucho la atención de este lugar es el olor a madera nueva nada más entrar en la casa.  Mauricio y Stuart me han explicado que han utilizado diferentes tipos y que incluso han reciclado algún material que tenía la construcción antigua.

Y es que esta pareja maravillosa y acogedora es también cuidadosa con la naturaleza. El agua llega a través de un sistema que aprovecha la lluvia de la zona. Por otro lado, tienen árboles de todo tipo. Hay maracuyá, plantas de café, bananeras y encantadores monos alrededor que se comen todo nada más nacer. ¡Qué listos!

DIRECCIÓN: Estrada da Canoa 1579, São Conrado, Rio de Janeiro. RESERVAS

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