Búzios es uno de los centros turísticos más importantes para los brasileños. Desconocido por una gran parte de los turistas extranjeros, esta pequeña ciudad del estado de Rio de Janeiro, está considerada como el balneario más ‘cool’ de Brasil. Y es normal.





Algunas de sus áreas tienen cierto parecido con Ibiza aunque el turista que llega aquí, por lo que he podido apreciar, es más tranquilo.

Mi habitación, Canoa, en Casa Búzios. Foto: Virtudes Sánchez

Mi habitación, Canoa, en Casa Búzios. Foto: Virtudes Sánchez

 

La ciudad dispone de una amplísima variedad de posadas e incluso de algunos hoteles de lujo. No he visto todos, evidentemente, pero sí he tratado de que mi visión llegara más allá de la puerta de algunos de ellos. Mi principal conclusión: he tenido suerte de elegir la Pousada Casa Búzios.

¿Por qué? Sencillo. Este idílico lugar de inspiración francesa se encuentra en el punto con mayor movimiento de la ciudad. En la Orla Bardot, al lado de la Rua das Pedras, donde están todas las tiendas y los bares, frente a la estatua de la turista más famosa, la actriz Brigitte Bardot, la de los tres pescadores, y a un paso de algunas playas con muchísimo encanto: Ossos, Azeda, Azedinha, João Fernandes y Praia Brava.

Detalle de la inmensa lámpara a la entrada de la Pousada Casa Búzios. Foto: Virtudes Sánchez

Detalle de la inmensa lámpara a la entrada de la Pousada Casa Búzios. Foto: Virtudes Sánchez

 

Eso por una parte. Por otra, la excelente decoración de la casa, la paz inmensa que transmite, la comodidad de sus habitaciones (yo me he hospedado en la Canoa), la simpatía de sus trabajadores, el buen trato del dueño, Frederic, un francés más loco por Brasil que yo, que cuida a sus huéspedes al detalle.

Si tienes la suerte de ser una persona viajera, te habrás dado cuenta de que anfitriones hay de todo tipo. Frederic se ha tomado la molestia de preparar una especie de guía turística totalmente manual, hecha por él mismo, que encontrarás en la mesilla de noche nada más llegar a la habitación. Si la quieres ojear antes de llegar no tendrá problema de mandarte una versión en pdf por correo electrónico. ¿No es lo máximo?

Una de las hamacas del jardín de Casa Búzios. Foto: Virtudes Sánchez

Una de las hamacas del jardín de Casa Búzios. Foto: Virtudes Sánchez

 

No puedo decir una cosa que me haya gustado más que otra de la Pousada Casa Búzios porque cada rincón es único y a veces, como dirían en Brasil, muda. Por las mañanas, los trabajadores de esta maravilla de lugar, se afanan en adaptar las habitaciones al perfil del nuevo huésped.

Cuando llegué, por ejemplo, me llamó la atención que en uno de los cuartos había una cuna preciosa, de madera blanca, muy original. Al día siguiente, cuando los turistas que allí se hospedaban se habían marchado, la estaban quitando para que no molestara a los nuevos inquilinos. Además, colocaron unas redes, lo que en España llamamos hamaca, pero de tela y suspendida entre dos puntos firmes como árboles, pequeños pilares e incluso paredes.

Pousada Casa Búzios tiene varias zonas verdes interesantes y un amplio garaje para quien llega en coche. En uno de los jardines destaca la presencia de una barbacoa. ¡Una barbacoa! ¿Qué quiere decir eso? Me imaginé con un grupo de amigos haciendo unas carnes y tomando unas caipirinhas junto a otros viajeros en este lugar estratégico perfecto para ampliar los contactos por el mundo. ¡Tremenda idea!

Una de las habitaciones más grandes de Casa Búzios. Foto: Virtudes Sánchez

Una de las habitaciones más grandes de Casa Búzios. Foto: Virtudes Sánchez

 

Otra de las cosas que más me gustó fue la sensación de estar en la buhardilla en la que siempre quise vivir. Aquí no hay buhardillas, es cierto, pero cada habitación es como si fuese una pequeña casa independiente de madera blanca con su techo triangular y su olor a perfume francés. ¡Emocionante!

En la entrada principal hay una preciosa piscina, varios rincones para sentarse y tomar el sol, totalmente independientes y de diferentes estilos, e incluso un par de camas para disfrutar de unos cócteles o charlar con los amigos sin tener que ir a los carísimos restaurantes de alrededor. En Pousada Casa Búzios tienes exactamente lo mismo sin salir de la que, en pocas horas, sentirás como tu propia casa.

El desayuno es totalmente personalizado. Foto: Virtudes Sánchez

El desayuno es totalmente personalizado.

 

En cuanto al desayuno, lo sirven de forma personalizada. Es decir, cuando te levantes te pedirán que les digas donde quieres desayunar (cualquier punto de la posada es perfecto) y te lo presentarán monísimo, con la mantequilla, el queso y las mermeladas en pequeños vasitos de porcelana, los panes en su cesta de mimbre y las frutas tropicales recién cortadas.

En definitiva, volvería sin pensármelo tanto a Búzios como a esta casa encantadora. Realmente merece la pena.

MÁS FOTOS: Pousada Casa Búzios, un paraíso made in France

LOCALIZACIÓN Y RESERVAS



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