La macroeconomía brasileña se encuentra en horas bajas con una recesión galopante provocada, en parte, por la inestabilidad política. El trabajador brasileño pierde poder adquisitivo paulatinamente en Brasil. En el año 2012, el salario medio se situó en 1.507 reales (364 euros).





Sin embargo, el 2014 se cerró, según datos oficiales del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), con un sueldo medio de 1.052 reales al mes (254 euros). Es decir, los brasileños han visto cómo el dinero que reciben a final de mes se ha reducido un 30% en los dos últimos años.

Si bien es cierto que la desigualdad en Brasil es muy pronunciada y existe una diferencia de ingresos entre hogares abismal, estas cifras sirven para hacerse una idea de cuál es la realidad económica de las familias brasileñas. Dependiendo del tipo de trabajo, la formación y experiencia de la persona y el lugar de residencia, los ingresos pueden ser mayores o menores.

Por ejemplo, en la capital, Brasilia, el sueldo medio en 2014 fue de 2.055 reales (497 euros), mientras que en Maranhão apenas llegó a los 461 reales (111 euros). En São Paulo la cifra alcanzó los 1.432 reales (346 euros) y en Río de Janeiro los 1.193 reales (288 euros). Por su parte, en Minas Gerais el sueldo medio fue de 1.049 reales (253 euros).

Hay que tener en cuenta que en las ciudades del sur del país y en otras pequeñas muy industrializadas la renta per cápita es más alta que en las grandes urbes donde se concentran los núcleos de población más desfavorecida.

Esta caída de ingresos de los trabajadores de Brasil se une al aumento del desempleo. El 2014 se cerró con una tasa del 6,8%, que supuso una bajada con respecto a 2013 cuando la población activa en paro ascendía al 7,1%. En todo caso, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) prevé que el país experimente un repunte en 2015 que se vería agravado en 2016 cuando estima que la tasa alcance el 7,3% pese a que ese mismo año se celebrarán los Juegos Olímpicos de Rio 2016.

 

“¿Por qué las cifras de paro son bajas y los salarios también?”, te preguntarás. Si conoces Brasil pero no eres brasileño, seguramente te habrá llamado la atención que en cualquier lugar, una tienda, un banco, una oficina, hay mucha gente repartiéndose labores que en España (siempre hablo de mi país porque es el que mejor conozco) realiza una sola persona, dos como máximo. Todavía recuerdo el día que en la caja de un supermercado había una mujer para cobrar y otra para meter las cosas en la bolsa. “¿Pero qué hace esta?”, pensé hasta que descubrí que le pagaban para eso.

Y ahí precisamente está el truco. La calidad del trabajo deja mucho que desear. A los gobiernos (y aquí se me viene a la cabeza Rajoy, que está haciendo exactamente lo mismo) les interesa reducir las tasas de desempleo cueste lo que cueste.

Si hace falta destruir contratos indefinidos de 40 horas semanales para crear 3 ó 4 en jornada parcial, se hace. Porque al final, nadie se parará a mirar las condiciones laborales de cada uno de los trabajadores. Lo que queda son los grandes números. Y un 7,1% de paro, por mucho que sea una cantidad alta en comparación con años anteriores, siempre es mejor que nuestro 23,7% (enero de 2015).

Rio de Janeiro, para ricos…

Por otro lado, merece la pena tener en cuenta que los precios en Brasil son altos y en algunas grandes ciudades como Río de Janeiro es necesario ganar bastante más que en las capitales españolas. Sirva como referencia el caso de una conocida y joven actriz de Globo de quien no voy a decir el nombre por respeto a su privacidad. Comparte casa con su pareja y pese a que no le falta trabajo, asegura que para vivir relativamente tranquila necesita 30.000 reales al mes, o sea… ¡más de 7.256 euros!

Podría parecer que este es un ejemplo elitista, pero nada más lejos de la realidad. Amigos personales ingenieros y abogados residentes en la ‘cidade maravilhosa’ suelen situar el listón más bajo en los 10.000-12.000 reales (2.418-2.902 euros) para poder hacer una vida que en Madrid no llegaría a los 1.200.

Si piensas ir a trabajar a Brasil y todavía no lo has hecho, sería conveniente que hagas unos cálculos sencillos del dinero que podrías necesitar para vivir dignamente. Pese a las dimensiones continentales del país, no te resultará difícil saber cuánto te puede costar el alquiler de una casa, a cuánto ascenderá tu seguro de salud, los gastos en transporte, comida y el colegio de tus hijos, entre otros. Ten en cuenta siempre que a menos formación, más precariedad y a más formación, mejores posibilidades.

Pese a los datos negativos de la economía brasileña en los últimos meses, el país todavía ofrece puestos de trabajo muy bien remunerados para perfiles técnicos específicos. Los ingenieros altamente cualificados siguen teniendo posibilidades de encontrar un buen puesto en Brasil siempre y cuando su portugués sea decente. Eso sí, no hagas locuras. Trata de informarte, revisa la oferta y las condiciones, haz contactos y si es posible, una lista de pros y contras antes de hacer la maleta. Si te sale positivo, ¡suerte! 😉

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