Ayer mismo (y no es la primera vez) me llamó la atención que el hashtag #QueroSairDoBrasilPq fuese trending topic en Twitter (el brasileño).




Pronto me di cuenta de que la etiqueta, aunque no estaba promocionada oficialmente, podía partir de alguien (veáse partido político, organización…) interesado en hacer propaganda vía redes sociales. Esto es muy común no solo en Brasil sino en muchos otros países de Sudamérica, si no que se lo pregunten a los venezolanos…

Usuarios de Twitter, si queréis probar lo que os digo, cambiad el país donde pone ‘tendencias’ y veréis la diferencia. En España es común que lo más comentado guarde una relación directa con los temas de actualidad del momento (partidos de fútbol, noticias del día…) En cambio, en Brasil la mayor parte de las veces los trending topics son promocionales o propagandísticos.

Que no digo que aquí no exista eso, que también, pero en menor medida. Hay un montón de clubs de fans y perfiles falsos tratando de posicionar a un grupo de música, un programa de televisión o una idea política por encima de todo lo demás e incluso intentando conseguir visitas para artículos de diarios digitales.

El caso (que no quiero aburrir con reflexiones periodísticas) es que leyendo un poco los argumentos de la gente que quiere salir de Brasil veo algunas ideas sobre otros países que no se ajustan a la realidad. Esto ya lo había comprobado in situ. Muchos brasileños idealizan todo lo que procede del exterior y consideran que lo nacional siempre es de peor calidad. Y no me refiero solo a productos y servicios sino también a educación e incluso a las propias personas.




No queridos, no. Yo por ser española no soy más digna ni más talentosa ni más eficiente que vosotros. Ya me he encontrado a un montón de brasileños que me pueden dar 800 vueltas por delante y por detrás. Más educados, cultos, empáticos… probablemente, más profundos, excelentes y productivos. Y también he probado comidas brasileñas más sabrosas, he comprado productos brasileños más resistentes y me he bañado en playas mucho más limpias que las de aquí.

Para simplificar un poco voy a hacer una breve lista de cosas malas que según algunas personas en Brasil solo suceden en su país y que, sin embargo, también pasan en España. Podría hacer otra de cosas malas que ocurren en Brasil más que en muchos lugares del mundo, efectivamente. Y entonces podríamos hablar de violencia, clasismo, consumismo, racismo

Aún siendo consciente de todo eso, prefiero darle al tema un enfoque que por lo menos sirva para que nos demos cuenta de que algunos problemas no son propios de Brasil sino también de otros países, en concreto el mío. Ahí van:

Protesta frente a las instalaciones de Petrobrás en Río de Janeiro. Foto: Flavio Serafini

Protesta frente a las instalaciones de Petrobrás en Río de Janeiro. Foto: Flavio Serafini

1. Políticos corruptos

Si algo tienen en común Brasil y España es la gran cantidad de políticos corruptos que se benefician de un cargo para desviar dinero público y enriquecerse gracias a ‘mordidas’ ilegales.

Si allí tenéis Petrobrás, aquí tuvimos Bankia (con sus tarjetas black incluidas), un miembro de la Casa Real pendiente de ser juzgado por corrupción, una infanta sentada en el banquillo…

Y tenemos a ‘divas’ de la música española en la cárcel por blanquear dinero de ayuntamientos, partidos políticos (el del actual gobierno) acusados de tener una caja B durante más de 30 años, toda una trama encargada de quedarse con el dinero que iba dirigido a cursos de formación para desempleados… y tantos y tantos escándalos más.

Brasil es mucho más grande, el número de dirigentes es bastante mayor y obviamente las posibilidades de que se aprovechen de sus cargos también son más altas. Pero si los brasileños creen que solo los políticos de su país son corruptos, están muy equivocados. 

2. Leyes injustas

Los brasileños suelen quejarse de que las leyes en Brasil son injustas. En los últimos meses, por ejemplo, ha habido un gran debate sobre si era conveniente o no reducir la edad a partir de la cual los adolescentes pueden ir a la cárcel. Lo que ellos llaman ‘maioridade penal’ y que consiste en que los jóvenes a partir de 16 años asuman su responsabilidad penal por delitos cometidos siendo menores de edad. Otros no ven con buenos ojos las ayudas a los más desfavorecidos y la mayoría se queja de la impunidad que gozan los delincuentes.

Sin pretender hacer comparaciones exactas, se me vienen a la cabeza un buen puñado de leyes españolas que no son injustas, son INJUSTÍSIMAS. Por ejemplo, la conocida como Ley Mordaza (en realidad se llama Ley de Seguridad Ciudadana), que limita la libertad de expresión de los ciudadanos. La propia ONU dijo que es claramente “desproporcionada”. La primera víctima de esta ley fue un chico que llamó vagos a los policías de su pueblo en Facebook. 300 euros le costó compartir su opinión…




3. No se valoran los méritos y el esfuerzo

Enchufismo y personas que ocupan puestos para los que no tienen suficiente formación o experiencia. Trabajadores que están donde están no por sus méritos sino por sus amistades mientras otros, cargados de títulos e idiomas se debaten entre dos opciones: caer en depresión en la cola del paro o buscarse la vida en otro punto del planeta. Sí, eso ocurre en España, país del primer mundo que dirían algunos… La meritocracia y el valor por el esfuerzo y la dedicación aquí tampoco se lleva.

4. Sueldos bajos

Salarios ridículos ¡SI ES QUE HAY SALARIO! Con la crisis económica se ha puesto de moda ofrecer trabajos sin remunerar. Todavía no he decidido si voy a contar la última oferta que me han hecho, pero puedo decir que un organismo nacional que representa a una institución internacional de las más valoradas del mundo, me ha ofrecido trabajar “de sol a sol” gratis porque “es bueno para tu currículum”. Claro, ¡nos ha jodio! Y todo esto habiendo terminado una tesis doctoral…

Sí, amigos, sí. Los sueldos de las personas sin formación son mejores en España que en Brasil, eso es indiscutible. Si un albañil en Brasil apenas gana 300 euros al mes, un español antes de que llegaran las vacas flacas podía embolsarse más de 5.000. ¡Una pasada! En cambio, la remuneración de personas formadas es cada vez más baja y es común hablar con ingenieros que no llegan a los 1.000 euros. Con el mismo perfil, en Brasil podrían vivir de maravilla.

5. Personas maleducadas

La gente tira la basura en cualquier lugar, hace sus necesidades en la calle, grita, empuja y no pide disculpas… los vecinos ponen la música alta sin importarles que tu trabajes al día siguiente… Estas son algunas de las reclamaciones más comunes entre los brasileños que se quejan de que la gente es maleducada. No voy a tratar de descubrir si los españoles son o no más educados que los brasileños pero puedo asegurar que todo esto también pasa en España. La gente tira la basura en la calle, otra cosa es que se note menos gracias a los servicios de limpieza…

Los españoles somos mundialmente conocidos por hablar entre nosotros a gritos. En el metro, por ejemplo, es común ver a ancianos de pie mientras personas jóvenes se quedan sentadas en su asiento. Si alguien te ve sufriendo y sudando con tu maleta o el carrito de tu hijo a cuestas mirará para otro lado… La caballerosidad y la solidaridad en algunos lugares brillan por su ausencia. Aquí, además de ‘ninis’ (que no necesariamente son maleducados, pobrecitos), tenemos ‘chonis’ y ‘canis’ y no destacan precisamente por su educación.

Belén Esteban. Foto: Telecinco

Belén Esteban. Foto: Telecinco

 

6. Se desprecia la cultura

¿Conocéis a Belén Esteban? (ver imagen) Su único mérito es haber tenido una hija con un torero. La llaman ‘princesa del pueblo’ y está a todas horas en la televisión. Una imagen de ella en la portada de las revistas del corazón vale miles de euros. Su libro (SU es mucho decir. Todo apunta a que presuntamente lo escribió otra persona) se ha convertido en el más vendido en España, algo que ya da una idea de cómo estamos a nivel cultural…

Por no hablar de Olvido Hormigos, famosa por masturbarse (OMG!) Mientras tanto, para poder cantar en las calles de Madrid, los músicos necesitan pasar exámenes. Los brasileños pueden quejarse de que cada vez la Música Popular Brasileña (MPB) sea menos valorizada mientras las letras del funky, considerado obsceno por las clases medias y altas, sea lo único que muchos adolescentes consiguen memorizar. Exacto. La basurilla comercial y los personajes de la vida idolatrados por sus bajezas también son comunes en los dos países.

7. Burocracia

Probablemente la burocracia brasileña sea más lenta, pero en España tampoco nos quedamos atrás. Aquí no puedes hacer nada sin cita previa. Llamar por teléfono a determinadas instituciones es absurdo. Nadie te responderá. Por ejemplo, el número fijo de algunos hospitales como el de La Paz existe porque tiene que existir pero o vas en persona y haces colas interminables, o nada… El artículo de Larra ‘Vuelva usted mañana’ (IMPRESCINDIBLE. “Gran persona debió de ser el primero que llamó pecado mortal a la pereza…”) es famosísimo por algo.




8. Sociedad poco comprometida

“Todo el mundo se queja pero nadie hace nada”, es una de las reclamaciones más habituales tanto en Brasil como en España. Los españoles siempre hemos tenido fama de ser muy pasotas a la hora de luchar por nuestros derechos. En Alemania dirán que la culpa la tiene la siesta que nos deja medio tontos. Puede ser (ironía).

A partir del movimiento de indignación del 15M parece que la gente despertó y se rebeló contra algunas injusticias. Pero ha durado poco. Entre la Ley Mordaza y la falta de sentimiento de unidad nacional, aquí lo que predomina es el “tonto el último”. O sea, mientras yo no me vea muy perjudicado, el resto… ¡que se apañe!

9. Prensa adoctrinada

Cada vez oigo más alertas sobre el posicionamiento de medios brasileños como O Globo o la revista Veja a favor de partidos políticos conservadores. Nada nuevo bajo el sol. En España todos los ciudadanos pagan televisiones públicas nacionales y autonómicas con sus impuestos para que estos canales en lugar de informar se dediquen a defender a quienes gobiernan.

Hemos asistido a espectáculos lamentables e intolerables no solo desde el punto de vista periodístico sino humano. Y además tenemos periódicos claramente favorables a unas y otras tendencias. Aquí la imparcialidad, por mucho que sea el título de algún reputado diario, está absolutamente ausente. La manipulación es nuestro pan de cada día.

10. El fútbol es demasiado importante

Si Messi abre la boca o el Real Madrid pierde, el país se paraliza. El fútbol, tanto en España como en Brasil, es demasiado relevante. La gente se olvida de los problemas verdaderamente importantes si hay un clásico o un partido de Champions. La polémica deportiva está de moda. En cuanto a pan y en cuanto a circo, también somos iguales, infelizmente.



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