Detrás de cada una de las personas que formaron parte de Rio 2016 hay una historia. De superación, de lucha, de esfuerzo, de compromiso, de trabajo, de dedicación… El espíritu olímpico no es solo una expresión que suena bien. Es mucho más. Es un estilo de vida, un ‘acreditar nos sonhos’ eterno. El mío se cumplió.




Después de terminar mi tesis doctoral sobre la candidatura olímpica de Madrid 2020, decidí hacer las maletas y venir a Brasil. ¿A qué? “A ver lo que pasa”, solía responder irónicamente cuando me preguntaban. Para mi no era una locura como mucha gente a mi alrededor pensaba. Era fe. Confianza en una cosa: alguien tiene que enseñar al mundo que Brasil no es esa imagen violenta que aparece en los informativos de televisión. “Trabalha e vai na fe”, pensé.




Casi tres meses después comencé a trabajar para Marca, el periódico más leído en España. Me dieron toda la libertad para mostrar el Río de Janeiro deportivo, “além da Olimpíada”. Además de una acreditación que me permitía entrar a todas las instalaciones. ¡ORO! Podía ir a cualquier partido, cualquier pabellón, cualquier arena… Todavía no soy consciente, la verdad. Tengo que volver a España para analizar todo lo que ha pasado desde la distancia.

El caso es que en este tiempo me he sentido como una reina. A “rainha espanhola” no solo de Marca, que me ha dejado moverme como pez en el agua, mostrar ese Brasil encantador que he estado intentando enseñar aquí durante los últimos tres años, sino también la reina de vosotros que estáis leyendo esto. Nunca en mi vida había recibido tanto cariño, tantos mensajes, tanto afecto y tanta compañía virtual de gente que no conozco, de nuevos seguidores y amigos ¿por qué no?

Mis vídeos empezaron a viralizarse en Brasil. “O que é que isso????” pensé cuando una reflexión simple mientras caminaba por Copacabana comenzó a compartirse sin parar en las redes sociales. Y no fue la única. Después vino el intento por cantar el himno brasileño. Si me acuerdo se me vuelven a poner los pelos de punta. ¡Qué emoción!

Voy a intentar recordar mis mejores momentos. Porque vosotros tendréis los vuestros, pero yo solo puedo recordar los míos 😀 Vamos lá!

1. El día que recogí la acreditación

Me costó un ‘tour’ por dos centros de prensa, unas cuantas discusiones y colas… muchas colas. Al final tiré de ‘jeitinho’ y conseguí recogerla en la arena de vóley playa. Fue emocionante. Las chicas se reían conmigo porque quería hacerme fotos para recordar el momento y compartirlo con vosotros. “O mundo blogger é assim gente!”, les dije mientras posaba. No me esperaba estar acreditada para este evento, pero… ¡surgió! #GraciasMarca Vamos a tener que impulsar este hashtag porque sin ellos casi nada hubiese sido posible.

2. Primera competición olímpica: boxeo

La primera vez que entré en una instalación de Rio 2016 fue en el pabellón 6 de Riocentro. Tenía que cubrir el debut de un boxeador español, Samuel Carmona. Una vez más este deporte se cruzaba en mi vida. No voy a contar toda la historia ahora porque me extendería demasiado.

En la primera victoria española en #Rio2016 Grande Samuel Carmona! Furia española máxima! Viva España! ?? 

Un vídeo publicado por Virtudes Sánchez (@viir_sanchez) el

El caso es que una vez más mi destino pasaba por un ring. Lo disfruté como una loca. Aproveché que no tenía compañeros de la prensa al lado para desatar mi patriotismo. ¡Vamos Samuuuuuuu! grité mientras miraba alrededor por si alguien descubría mi lado más forofo 😀

3. El día del vídeo viral

Yo pensaba que eso de los vídeos virales no era tan casual. Que siempre había alguna empresa o alguien interesado en que un momento espontáneo tuviese miles de reproducciones. Hasta que un día caminando por Copacabana se me ocurrió hablar sobre la gente de España que critica Brasil sin conocer nada del país.

En 10 minutos que tardé en llegar a la sala de prensa de la arena de vóley el vídeo se había reproducido más de 1.500 veces y había sido compartido más de 60. Ahora tiene más de medio millón de visitas en Facebook. ¡Aluciné! Y solo fue el comienzo. Me estáis dejando con la boca abierta, de verdad 😀

4. Samba en el vóley playa

Me senté en la tribuna de prensa de la arena de vóley en Copacabana solo para ver el espectáculo mientras hacía unos trabajos para Marca. De repente, en un descanso, sale la batería de una escuela de samba y empieza a cantar una canción preciosa que me encanta, de Gonzaguinha. Además, una de las cosas inolvidables que he hecho en este viaje fue ir a los Premios de la Música Brasileña que este año homenajeaban al cantante, hijo de otro mítico brasileño, Luis Gonzaga.

Salve Brasil, salve o samba, salve o esporte, salve o Olimpismo, salve a vida, salve a felicidade!!!! ?❤ Un vídeo publicado por Brasil, Más Que Fútbol (@brasilmasquefutbol) el

Total, que de repente empiezan a cantar ‘O que é, o que é’ que dice: “Viver e não ter a vergonha de ser feliz, cantar a beleza de ser um eterno aprendiz. Eu sei… eu sei que a vida devia ser melhor e será mas isso não impede que eu repita é bonita e bonita e é bonita” Y ya no conseguí parar mi emoción hasta que terminé de hacer lo que tenía que hacer 🙂

5. Medalla de oro en la Casa Austria

¿Quién me iba a decir a mi que iba a tener una medalla de oro en mis manos? ¡Pues sí! La de un holandés majísimo que conocí en la Casa Austria haciendo un reportaje para Marca. Se llama Dorian van Rijsselberghe y es campeón de windsurf. ¡Bravo por él!

Invertimos a parada! ? Con el simpático campeón olímpico holandés de windsurf, Dorian van Rijsselberghe ? Una foto publicada por Virtudes Sánchez (@viir_sanchez) el

6. Casi sola en el estadio olímpico

Si hay un lugar que represente el olimpismo durante unos Juegos ese es el estadio donde se celebran las pruebas de atletismo. En Río de Janeiro es el Engenhão. Caminé por las pintorescas calles aledañas mientras los turistas compraban churrasco, dulces y ‘salgadinhos’ en las ventanas de las casas. La gente se las apaña como puede para sacar un dinero extra. ¡Es genial!

Fue emocionante ver a los mejores atletas del mundo competir en la prueba para la que se preparan durante toda su vida. Cientos de periodistas, entre ellos mis compañeros españoles. Fue la primera vez que los veía en Río porque yo siempre fui por otros lugares, pateando las calles vamos…

Me quedé prácticamente sola mientras apagan las luces y solo me faltó llorar de emoción. ¡Inolvidable!

7. ¿Quién es ese?

Uno de los momentos más graciosos de mi particular Rio 2016. El día de la semifinal de vóley entre Brasil y Rusia. Me quedé prácticamente sola en la tribuna de prensa. Es que me encanta disfrutar de ese momento cuando ya solo quedan los deportistas, los familiares y los trabajadores que recogen todo y dejan el pabellón perfecto para el día siguiente.

De repente escucho a alguien hablando muy alto en un italiano perfecto. Miro hacia abajo y veo a un chico guapísimo, muy muy alto hablando no sé qué cosas porque no lo entendía. En un segundo se agolpan a su alrededor un montón de voluntarios y gente que pasaba por ahí. Algunos con pósteres y todo. Yo, curiosa por naturaleza, le pregunto al que estaba a mi lado: “pero ¿quién es ese?” Me sorprendió tanta expectación la verdad. No he visto ese asedio por ningún ex deportista olímpico.

El caso es que me dijo el nombre pero como quien oye llover… En España el voleibol, infelizmente (como dicen en Brasil) no es nada popular. No lo había oído en mi vida. Y dije: “Pues yo también quiero una foto. Si todo el mundo se la hace…” “A ver si va a ser histórica y voy a perder la oportunidad”, pensé.

Menos mal que él estaba en el escalón de abajo. Bromeé: “Qué bom! Não tenho nem que descer. Consegui estar na altura perfeita”. Foto, foto, obrigada. “Ela está comigo”, dijo para que no me echaran 😀 No tenía ni idea de quien era 😀

Salí a la calle, conocí a un chico que me acompañó hasta el metro y le enseñé la foto. “Nossa!!!!!!!!!!!!! Ele é o Giba, o nosso Giba, idolo!!!!!!!” Entonces descubrí a la estrella del voleibol brasileño. Nunca he visto nada igual. Ni con Ronaldo Fenómeno. Lo que la gente aprecia a Giba es algo fuera de lo normal. Lo quieren como si fuera de sus familias. Una cosa impresionante. Intentaré entrevistarlo antes de volver a España. Juroo 😀

8. El chaparrón en la playa

“Todo da errado”, es lo que he pensado muchas veces desde que estoy en Brasil. Cuando un día te levantas pensando que va a salir todo bien y resulta que nada sale como esperabas. Pues eso pasó cuando intenté hacer un vídeo sobre futvoley. Que hice al final pero que no salió como debería salir. Sobre todo porque ninguno de los cámaras que conozco quiso acompañarme. Era la final de fútbol y en Río de Janeiro si hay final de fútbol trabajar, si se puede evitar, se evita.

Tuve que ir a grabar sola. Y en medio de la grabación, una tempestad. Mi cámara mojándose, el ordenador a cuestas. Todas mis cosas de valor en peligro. De repente aparecen unos chicos de Canarias. ¡Menos mal! Me ayudaron a cargar con el trípode y con todo hasta que conseguí un Uber. Mientras, me contaron su historia. Su padre es español y su madre brasileña, de Amazonas. Habían venido a ver los Juegos y estaban ¡encantados! 🙂

9. El himno de Brasil

Después de empaparme mientras intentaba grabar un vídeo en la playa de Ipanema me fui a ver la final de fútbol a Maracanã. No se me olvidará jamás la imagen del conductor de Uber limpiándome los pies de arena en el coche con un calcetín y dándome besos en los pies. “Pero ¿qué haces? Não precisa isso, não precisa”, le decía yo agradecida pero deseando salir de ahí. Con pantalón corto porque había estado en la playa. ¡Menudo espectáculo!

Cuando llegué no había sitio en la tribuna de prensa. Me quedé de pie en la escalera cuando de repente pasa alguien hablando español. “¿Eres español?”, le pregunté desesperada porque mi única intención en ese momento era encontrar una cara conocida. “Argentino”, respondió. “Ohh… estoy buscando a mis colegas de España porque me he quedado sin sitio aquí”, le respondí. “Ah, no pasa nada. ¡Vení!”, me dijo. Y fui…

Me llevó al espacio de Direct TV Sport, un canal que retransmitía el partido para varios países de América Latina. Al lado, unos periodistas turcos extrañísimos. Me enseñaron todas sus fotos con los galácticos del Real Madrid y algunos históricos brasileños. Mientras preguntaban: “¿Sabes quién es este?” Como si fuera un examen. Uno por uno, por ser mujer será… “Sí, lo sé. Ronaldo”, “Sí, lo sé Roberto Carlos”, “Sí, lo sé Zidane”, respondía. Cuanto más iban retrocediendo en el tiempo, más se sorprendían. “Sí, lo sé, Bebeto”, “Sí, lo sé Djalminha”, “Sí, lo sé…” y así un buen rato solo para no dejar de prestarles atención y parecer borde y prepotente.

Final del partido, victoria agónica de Brasil en los penaltis con un gol memorable de Neymar. Estalla Maracanã y suena el himno. Y yo solo me sé algunas partes. Intenté cantarlo, por lo menos mientras lo grababa. Compartí el momento con emoción y ha causado tanta sensación entre los brasileños que ha sido reproducido casi 700.000 veces en Facebook. ¡700.000 mil! 😀

10. Oro en voleibol

Otro día que me emocioné bastante. Cuando vi a todo el Maracanazinho levantado cantando aquéllo de ‘O campeão voltou!”… gente!!! fiquei impressionada!!! La pasión de los brasileños con este deporte es realmente admirable. Doce años sin oro olímpico era demasiado tiempo 🙂

11. Encuentro con mis ‘compis’ de MARCA

Había coincidido con Gerardo (gracias a él es posible todo esto) y con Almudena en el estadio olímpico. Al resto ni siquiera tenía el gusto de conocerlos. ¡Son un encanto! No quería ni que se fueran. Se podían quedar aquí cerca de mi por lo menos…

Yo ya había trabajado en AS que es otro periódico deportivo de España, la competencia. Y adoro con todo mi corazón a la gente que trabaja allí. Son geniales trabajadores y compañeros. Creía que el clima era insuperable, pero no. La gente de Marca también es excelente. Eternamente agradecida 🙂

12. “Eres reportera, ¡sáltate la valla!”

El día que un colega de AS precisamente me animó a retroceder una década en el tiempo y saltarme la valla de un bar que estaba cerrado entendí que esta profesión es genial y que por más horas de biblioteca que pase la primera línea también me encanta.

Me salté la valla del bar, conseguí pedir en medio de una pelea entre los camareros y un cliente. Eso sí, extorsionando a otro. “Será que não tem um jeito?”, le dije. “Tem sim”, obvio… Le pagué 5 reales y nos sirvió. “¿Tú que eres, Dios?”, me preguntaba el compañero partiéndose de risa. Lo viví con intensidad 😀

13. Olímpicos españoles en Copacabana

Antes de que empezaran los Juegos me encontré con los chicos del equipo de rugby de España comiendo en un bar en Copacabana. Y claro… yo no sabía quienes eran pero me senté con ellos, saqué el móvil y nos pusimos a grabar. Son muy vaciolones. Tienen hasta un nadador de sincronizada 😀 😀

14. Robar el wifi de un hostel

Recordaré con nostalgia, a pesar del trastorno que me suponía, los momentos en los que escribía en un hotel de Botafogo donde acabé casi por accidente. Un día iba caminando por la calle hablando con mi entrenador de fitness por WhatsApp, súper alto, tipo español 😀 De repente unos chicos, uno disfrazado de Chaplin y su acompañante, se dirigieron a mi.

Los argentinos están por todas partes en Río de Janeiro. Dominan el mundo! ? Aquí estoy tomando mate con ellos ? #Rio2016 #riodejaneiro #argentina #brasil

Un vídeo publicado por Brasil, Más Que Fútbol (@brasilmasquefutbol) el

“¿Qué tal? ¿De dónde eres? ¿Dónde vas?”, preguntaron. “Voy a buscar un sitio donde haya wifi para escribir. Necesito mandar unos artículos a España”, les contesté. “Ah, sí, no te preocupes. Vente con nosotros. Te vamos a enseñar un lugar”, me dijeron. Y yo… pues fui con ellos. Para conocer. Fue entonces cuando descubrí el Botafogo Shopping Center que se convirtió prácticamente en mi oficina. Me llevaron al último piso, el octavo. Desde allí se ve el Pan de Azúcar y la playa de Botafogo. ¡Precioso! Yo estaba estresadísima.

“Sí, sí, muy bonito, pero necesito wifi”, insistí porque para registrarse en el del centro comercial había que incluir datos como el CPF y era un jaleo. “Tranquila, ven con nosotros”, me dijeron. Me llevaron a su hostel. OMG! Paz. Me sentí tan bien que escribí dos textos del tirón y volví no sé ni cuántas veces. Allí conocí a un montón de gente mientras bebía agua para que no me echaran (había que comprar algo por lo menos) y escribía. Lo echaré de menos.

15. La tempestad carioca

Otro de los grandes momentos inolvidables será el día que se me ocurrió ir IBC (International Broadcast Center) de Barra da Tijuca, la ciudad de los periodistas. Un sitio inmenso que había pisado una sola vez con Lucas Sáez Bravo, de El Mundo. Esta vez fui sola.

Menos mal que me encontré con Fernando Kallas, de AS. “¡Fer! ¡Qué bien que estés aquí!” Entonces conocí a Juan Jiménez, también de AS y uno de los protagonistas de mi tesis doctoral sobre Madrid 2020. Nos fuimos juntos a coger un autobús para ir a un encuentro de la federación de baloncesto. Cuando acabábamos de subirnos recibo un mensaje. Se había ido la luz en el sitio y habían cambiado de lugar. Tuvimos que salir corriendo.

En ese momento empieza a caer una tempestad alucinante. Yo con tacones. Los chicos con zapatillas. Todo el mundo desesperado. Creo que no he estado tan empapada en mi vida. Al final me fui directa a la cena con los compañeros del Marca. Del baloncesto nada. Así son las cosas. Grandes momentos olímpicos. Saudade!



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