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Cuando me propusieron hacer un tour por Río de Janeiro en ‘jeep’ pensé que era algo como muy guiri, muy para turistas principiantes. No sé por qué imaginé que esos paseos los podría hacer yo misma moviéndome en metro o en autobús. Error. Si quieres aprovechar el tiempo al máximo, esta es una idea excelente.



Personalmente me gusta saber cómo son las experiencias viviéndolas en primera persona. También me interesan estas actividades para relacionarme con gente de otros países o incluso brasileños que llegan de otros estados para conocer la ‘cidade maravilhosa’.

El tour en jeep por Rio de Janeiro es una actividad apta para todas las edades. Foto: Virtudes Sánchez

El tour en jeep por Rio de Janeiro es una actividad apta para todas las edades. Foto: Virtudes Sánchez

 

Es curioso porque no siempre son turistas. Muchas veces me he encontrado con gente que vive en Río de Janeiro pero no son cariocas y participan en estos paseos organizados para descubrir la ciudad con seguridad. Es una excelente opción si acabas de llegar y necesitas formar un grupo de amigos.

 

En Río de Janeiro hay un montón de empresas que hacen este tipo de paseos y varios caminos para recorrer. Yo lo hice con la argentina rdj4u.com que es mi ‘parceira’. Si reservas las actividades con ellos, pagas lo mismo y pones un granito de arena para el mantenimiento de esta página porque ganamos un pequeñito porcentaje. En todo caso no es por eso que voy a hablar mejor o peor de la actividad.

El primer tour en jeep que he hecho (no será el último) es el que llaman ‘cuatro maravillas’. ¿Por qué ese nombre? Porque incluye los cuatro lugares que todo turista que llega a Río de Janeiro debería visitar:

Cristo Redentor: importantísimo mirar la previsión del tiempo. Ese día amaneció nublado y no daba para ver absolutamente nada del monumento más famoso de la ciudad y uno de los más buscados del mundo por los turistas.

Así está el Cristo Redentor en un día nublado. Foto: Virtudes Sánchez

Así está el Cristo Redentor en un día nublado. Foto: Virtudes Sánchez

Pan de Azúcar: mucha gente lo prefiere al Cristo Redentor. Yo tengo dudas. Las vistas son impresionantes, eso sí. Más bonitas que las del Cristo, pero la magia no sé si se puede comparar. En todo caso, lo ideal es ir a los dos sitios. El Pan de Azúcar, mejor por la tarde. Si te gusta ver atardeceres, desde aquí te quedarás con la boca abierta.

Vistas desde el Pan de Azúcar en un día medio nublado. Foto: Virtudes Sánchez

Vistas desde el Pan de Azúcar en un día medio nublado. Foto: Virtudes Sánchez

 

Jardín Botánico: otro de los lugares que no puedes dejar de visitar si vas a Río de Janeiro. El Jardín Botánico fue fundado el 13 de junio de 1808 por João VI con el objetivo de instalar una fábrica de pólvora y un jardín con especies naturales traídas de otras partes del mundo. Está considerado como uno de los diez más importantes del planeta y acoge un centro de investigación sobre botánica y conservación de la biodiversidad.

Los caminos de palmeras del Jardín Botánico son el escenario frecuente de varias telenovelas brasileñas. Foto: Virtudes Sánchez

Los caminos de palmeras del Jardín Botánico son el escenario frecuente de varias telenovelas brasileñas. Foto: Virtudes Sánchez

 

Floresta da Tijuca: es una de las cuatro partes en las que está dividido en Parque Nacional da Tijuca, el cuarto mayor de Brasil. Muy valorado por su diversa fauna y flora con más de 230 especies de animales y aves.

Vistas de Río de Janeiro desde la Vista Chinesa en la Floresta da Tijuca. Foto: Virtudes Sánchez

Vistas de Río de Janeiro desde la Vista Chinesa en la Floresta da Tijuca. Foto: Virtudes Sánchez

 

El jeep te recoge en un hotel o punto de encuentro de todas las personas que van a hacer el tour. En mi caso fue en la puerta del hotel Augusto’s, en Copacabana que, por cierto, es súper recomendable por ubicación y por servicios.

Hasta que no llega la última persona el jeep no sale. En general la gente es bastante formal en este tipo de actividades. Es raro que haya grandes retrasos. En mi grupo eran todos brasileños, excepto yo. El guía hablaba perfecto español, francés, inglés y portugués.

Como soy fanática del portugués me encantó conocer todo en el idioma nativo, pero si quieres que te hablen en español, lo piden y no hay ningún problema. De hecho algunos grupos los forman solo o con mayoría de hispanohablantes para que no haya problemas de comunicación.



Primero fuimos al Cristo Redentor. Era mi tercera visita, pero ¡me encanta repetir! Es una experiencia gratificante que merece la pena vivir no una sino varias veces en la vida si tienes la posibilidad. La pena es que el día estaba nublado y no pudimos hacer buenas fotos. Esta es quizá la recomendación más importante: mira la previsión del tiempo antes de organizar una visita.

El camino en el teleférico del Pan de Azúcar es corto, tranquilo y muy seguro. Foto: Virtudes Sánchez

El camino en el teleférico del Pan de Azúcar es corto, tranquilo y muy seguro. Foto: Virtudes Sánchez

 

Después fuimos al Pan de Azúcar. Mi segunda vez en este sitio maravilloso desde donde se ve la ciudad en panorámica. El tiempo se abrió, como dicen los brasileños. Salió el sol y pudimos hacer fotos increíbles.

Cuando termina la visita, muy tranquila y bien organizada, al Pan de Azúcar, subimos de nuevo al jeep para ir a comer al Jockey Club que es uno de los sitios mejor valorados de la ciudad. En el precio se incluye buffet libre. La comida estaba buenísima y además me sirvió para conocer el lugar porque nunca había tenido la oportunidad de ir.

Al salir fuimos directamente al Jardín Botánico que está al lado. El guía te explica no solo su historia sino que también te cuenta todos los detalles de las plantas, de las ruinas que hay en el interior, etc… ¡Me encantó!

El Jardín Botánico es una de las visitas imprescindibles en Río de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

El Jardín Botánico es una de las visitas imprescindibles en Río de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

 

Para concluir una jornada intensa y gratificante como pocas, te llevan a un sitio carioca ‘demais’: la Vista Chinesa. Este monumento se construyó en la floresta da Tijuca para homenajear a los chinos que habían traído el té a Brasil a principios del siglo XIX. Está hecho de cemento y bambú y desde allí se puede disfrutar de una de las mejores vistas de Río de Janeiro.

Después de contemplar la puesta de sol desde la Vista Chinesa, el jeep te llevará de nuevo al punto de encuentro junto al resto del grupo. Pasarás por algunos de los lugares más bonitos de la ciudad a esa hora como la orla de Copacabana. Verás a la gente paseando, haciendo deporte, a los trabajadores recogiendo las hamacas, la música en directo sonando en los kioskos… momentos que recordarás para siempre cuando vuelvas a tu lugar de origen. Sin duda 😉

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