Escribiendo el titular de este tema se me ha pasado por la cabeza la diferencia entre la palabra ‘asedio’ y la expresión ‘acoso sexual’. En Brasil utilizan asedio para referirse al abuso que muchos hombres cometen contra las mujeres. Puede ser físico pero también verbal, intimidatorio.

En español, aunque suena más fuerte, preferimos ‘acoso sexual’. Porque al final es la pretensión última de quien considera que tiene un derecho para hablar de forma vulgar a una mujer que no conoce o intentar tocarla, restregarse con ella…




Y eso es lo que hacen algunos en el transporte público de Brasil. No solo en los trenes de metro, también en los autobuses. Aprovechan la multitud para frotarse con las mujeres que tienen alrededor. ¿No es asqueroso? Pues lamentablemente pasa. Y pasa tanto que en ciudades como Rio de Janeiro, São Paulo o Recife existen vagones exclusivos para mujeres, también llamados vagones rosas.

En estos vagones está prohibida la entrada de hombres. Solo pueden pasar rápidamente si necesitan ir hasta otro vagón y no tienen más remedio, pero si se quedan pueden ser multados. No funcionan a lo largo de todo el día. A veces solo están disponibles en horarios de pico, cuando la gente se dirige o sale de sus trabajos.

En Rio de Janeiro, el vagón para mujeres funciona hace casi 8 años y los resultados son positivos. Aunque no han acabado con la mentalidad machista que hay detrás de estas conductas, por lo menos han servido para que muchas lleguen a sus casas en paz, sin tener que pasar por una situación embarazosa o violenta que no se sabe cómo puede terminar.

 

Vagón exclusivo para mujeres en el metro de Rio de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

Vagón exclusivo para mujeres en el metro de Rio de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

 

Este tipo de vagones femeninos existe en otros países como India, México, Irán, Indonesia o Malasia. En Europa sería difícil imaginar una separación por sexos en un entorno cada vez más ‘unisex’. Los bares y restaurantes más modernos tienen baños para hombres y mujeres, de uso compartido. Si hay educación y respeto, ¿por qué nos tenemos que separar?

Y ahí está la clave, en la educación, el respeto y la valorización de la mujer en un entorno desigual no solo en términos de poder adquisitivo sino también de género 🙁

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