Por cada producto, dos bolsas de plástico. Más o menos eso es lo que necesitan en un supermercado de Brasil para que el cliente se lleve a casa la compra sin que se le caiga al suelo. Son de tan mala calidad, tan débiles, que si te descuidas, es posible que cuando te des cuenta tengas dentro la mitad de las cosas.


Me ha pasado. El momento más curioso fue cuando compré una botella de agua en una red muy famosa llamada Lojas Americanas, que seguramente tiene las peores bolsas de plástico de todas las cadenas similares, la metieron en dos bolsas de plásticos y nada más salir se me rompió. Vamos, que se cayó la botella al suelo, vaya…

Me llama la atención, creo que no solo a mi sino a todos los extranjeros, la costumbre de que en los supermercados haya alguien dedicado a meter en bolsas los productos. Es decir, hay un cajero que va cobrando y otro trabajador que va cogiendo bolsas de dos en dos para meter las cosas mientras el cliente paga.

Claro que es posible comprar una bolsa de esas más resistentes que puedes usar varias veces y que están hechas con materiales menos contaminantes, pero se te puede olvidar, puedes ir a hacer una compra que no estaba prevista, mil cosas pueden suceder para que necesites usar las de plástico. Si fueran de mejor calidad se usarían, por lo menos, la mitad de las bolsas. Eso ya contribuiría al cuidado del medio ambiente.




Sea como fuere, esto no es una queja pero sí una observación. Me llama la atención y creo que a todos los extranjeros, por lo menos los europeos que vamos a Brasil y amamos el país. Preferiría poder hacer algo para mantenerlo limpio y cuidado, pero con estos problemas del día a día es difícil.

A mi personalmente no me parece mal lo que se hace en España y que es obligatorio por ley. Si quieres una bolsa de plástico la tienes que pagar y son resistentes, solo faltaba lo contrario. Con una, fuerte y grande es suficiente para cargar bastantes cosas.

En algunos supermercados puedes elegir si la quieres de plástico o de papel. El problema es que el papel, como no es tan fuerte, puede romperse dependiendo de lo que hayas comprado.

Esta es una de las grandes diferencias entre países. En realidad me siento impotente porque no puedes hacer mucho para cambiarlo y mejorar. Está en la mano de las autoridades y de las empresas: hacer algo para mejorar la calidad de las bolsas, contaminar menos y facilitar la vida de la gente.

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