Una preocupación en alza en Brasil es el aumento del uso de sustancias que perjudican a la salud del ser humano en el cultivo de frutas, verduras y otros alimentos nacidos de la tierra, son los llamados agrotóxicos. Debido al monocultivo, y con la intención de explotar al máximo las plantaciones, los gobiernos brasileños han aprobado e incluso aumentado el número de agrotóxicos permitidos por ley. Mientras en Europa muchos de ellos están prohibidos porque estudios científicos han demostrado que afectan a la salud de quienes consumen estos alimentos, en Brasil se mantienen.






Por eso, en los mercados y supermercados hay cada vez más espacio para los productos orgánicos. El problema es el precio. Comprar alimentos básicos como lechuga o tomates sin correr el riesgo de que contengan, o hayan tenido contacto con sustancias contaminantes y tóxicas, es prácticamente imposible para las clases más bajas y, a veces, también para las clases medias. ¡Son carísimos!

Una de las cestas orgánicas con productos elegidos por mi y enviados a domicilio en Rio de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

Productos orgánicos elegidos por mi y enviados a domicilio en Rio de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

Pero, hay una solución. Si vives en Brasil, has vivido o piensas hacerlo, recuerda esto porque tu vida cambiará. La mía lo ha hecho. Primero porque me siento con más vitalidad, más limpia por dentro y en la mejor forma física de mi vida (el gimnasio y el ‘running’ también tiene un poco que ver) y segundo porque gasto menos.

Antes de venir por última vez a Rio de Janeiro dediqué varias semanas a buscar información sobre cómo librarme de los malditos agrotóxicos para poder comer una ensalada tranquila. Sin pensar que eso era un arma letal en mi estómago. ¡Es lo mínimo!




Que si había que lavarlas con jabón, que si había que echarles lejía (¡sí, lejía!), vinagre de no sé cuántos tipos, bicarbonato. A veces el uso de todos estos productos tenía que ir por fases. O sea, primero el jabón, luego la lejía, luego el bicarbonato, luego el vinagre…. y aún así tampoco tenemos claro hasta qué punto los agrotóxicos desaparecen o no.

Hasta que descubrí que en el restaurante de un amigo mío en Botafogo solo usaban productos orgánicos que compraban directamente a los productores en una ‘fazenda’ de Ia sierra de Itaipava, cerca de Petrópolis. Le pregunté si solo vendían para restaurantes o también para el consumidor final. “Todas las semanas pasan una lista de productos por WhatsApp. Los pedidos se hacen los martes y entregan los jueves”, me dijo.

EL PROCESO DE COMPRA DE PRODUCTOS ORGÁNICOS

Me pasó la lista de esa semana, pedí una cesta grande que viene con varios tipos de frutas, verduras, tubérculos, PANC’s (plantas alimenticias no convencionales) y otros tradicionales como perejil, orégano, hierbabuena (¡fresquísima!)… me costó 80 reales, algo más de 18 eruos, pero me duró más de una semana. Y comiendo bastante.

Después de ese primer pedido empecé a crear mis propias cestas pidiendo solo lo que necesitaría para esa semana. A veces gasto entre 40 o 60 reales (9 o 10 euros) y a veces incluso menos. Depende de la semana. Y no necesito pasar por todo aquél proceso de limpieza porque tengo la seguridad de que son productos vivos (por el color y el sabor), puros, limpios y saludables.




Cuando conté esto a alguna gente de alrededor descubrí que algunas personas también hacían pedidos a otras empresas parecidas, a veces mucho más profesionalizadas que la mía, con tienda online incluida. Casi todas las que he visto acaban encareciendo un poco el producto, no mucho, pero un poco. Por eso mi recomendación es hacer una búsqueda en las redes sociales, especialmente Instagram.

Escribe palabras clave: ‘fazenda’, ‘produtos ogánicos’, ‘orgánicos Rio de Janeiro’ (o la ciudad que te interese) y entra en contacto con ellos por ahí.

Seguramente te saldrá más barato, pero si no te queda otra opción usa esas páginas web. No se trata solo de salud sino de filosofía de vida. Son de confianza 100% seguro.

Otro sitio donde se pueden conseguir productos orgánicos a un precio justo es en las ‘feiras’ especializadas, que son como mercadillos de productos orgánicos que se organizan una vez a la semana. El de Leme (sábados de 7.00 a 13.00 horas), por ejemplo, es uno de los más conocidos de la zona sur de Rio de Janeiro, pero en otras ciudades debe haber más incluso.

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