‘Sofrência’, más allá de una palabra que transmite luto y desánimo, es un estilo musical muy popular en Brasil. Proviene de la mezcla de otras dos palabras: ‘sofrimento’ y ‘carência’, necesidad de cariño. Es un neologismo y no aparece en el diccionario, pero sí está muy presente en el lenguaje coloquial.



Marília Mendonça, conocida como 'Rainha da sofrência'.

Marília Mendonça, conocida como ‘Rainha da sofrência’.

 

La ‘sofrência’ normalmente se asocia al amor, al desengaño, a la traición, a la decepción o la desesperanza. Cuando alguien está pasando por esa situación, muchas veces, y a pesar de que lo que debería hacer para animarse sea exactamente lo contrario, suele acudir a la música. Música triste, por lo general. O por lo menos canciones en las que la persona pueda encontrarse, sentirse identificado con las letras, sentir que llora acompañado.

En Brasil, este término se puso de moda gracias a un cantante llamado Pablo, que mezclaba varios estilos musicales de Brasil pero cuyas letras eran siempre para llorar. Pena, celos, desamor, drama… era el factor común de toda su música.

Tuvo tanto éxito que el estilo de otros cantantes que seguían esta línea empezó a llamarse ‘sofrência’, aunque en realidad fuese ‘sertanejo’, ‘arrocha’ u otros estilos musicales.

Marília Mendonça, fallecida en un trágico accidente de avión con apenas 26 años, era considerada la reina de la ‘sofrência’ pero desde un punto de vista feminista. En sus letras trataba de empoderar a las mujeres. Animarlas a tomar decisiones drásticas y alejarse de novios o maridos infieles, o de relaciones donde no son prioridad.

Millones de mujeres en Brasil y en el mundo podían reflejarse en las letras de Marília Mendonça, en la ‘sofrência’ a la femenina. El ‘sertanejo’ compuesto y cantado por las mujeres empezó a llamarse ‘feminejo’. Una protesta al uso y abuso sentimental, a la falta de respeto y consideración por parte de hombres que mienten, usan y abusan de las mujeres.

‘Sertanejo’ y ‘feminejo’ se han impuesto en tierras de samba, en un territorio rico culturalmente y donde abundan buenísimos cantantes. La fuente inagotable de estrellas de la música brasileña no se agota. Marília Mendonça creó tendencia y con su muerte se pierde una gran artista, además de una jovencísima mujer, pero se gana una leyenda que seguirá siendo referente desde donde esté.

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