Muchos me preguntáis cómo he aprendido a hablar portugués. Ni de lejos se me había pasado por la cabeza escribir sobre este asunto porque la respuesta me parecía muy simple: ¡ESTUDIANDO!

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Sin embargo, una amiga nueva del blog me ha animado a contar todos los detalles sobre mis inicios con este seductor y elegante idioma. Realmente, los libros nunca fueron suficiente…

Allá por el año 2008, cuando surgió mi pasión por Brasil, empezó también mi curiosidad por el portugués. Hasta entonces siempre había pensado como la mayoría de los españoles: si hablas español, ¿para qué quieres hablar portugués? ¡Se entiende perfectamente! ¡NOOOO! ¡Error gravísimo! Aunque ambos idiomas surgieron del latín, no tienen nada que ver, sobre todo a la hora de conjugar verbos y pronunciar vocales.

Fachada de la Casa do Brasil de Madrid.

Fachada de la Casa do Brasil de Madrid.

 

Parecerá una tontería, después de casi siete años todavía no soy capaz de pronunciar Copacabana correctamente. O distinguir entre avô y avó. Aunque algunos amigos dediquen una hora a enseñarme la diferencia, ¡es imposible! Españoles (latinos, en general): ¿quién de vosotros sabe decir bien estas palabras?

El caso es que en un momento de tránsito de un trabajo a otro decidí apuntarme a clases de portugués en la Casa do Brasil de Madrid. ¡Maravilloso lugar! Tenía cuatro o cinco horas a la semana y, aunque no estuve mucho tiempo (lo tuve que dejar porque empecé a trabajar en Terra) lo cierto es que me divertía un montón. No me costaba nada madrugar para ir hasta allí porque me encantaba aprender todas las expresiones, la gramática, los truquillos (¿sabías que en portugués no hay palabras que terminen en N?)…




En mi clase éramos unas 6 ó 7 personas. La profesora, Acácia, era una periodista de Aracajú muy simpática que amenazaba a mis compañeros. Les decía que si no se atrevían a contar sus experiencias del fin de semana en portugués tendrían que escucharme a mi durante toda la clase. ¡Me llamaba tagarela (cotorra)! 😀

Música, películas y libros en portugués, ¡imprescindible!

Tuve buenas notas, sí, pero fue imposible continuar con las clases. Mientras tanto, escuchaba toda la música posible en portugués y repasaba las letras. Terra Brasil me ayudó mucho porque tienen un archivo amplísimo en el que encontrarás canciones de todos los estilos.

También veía películas brasileñas subtituladas (en Youtube, escribe ‘filme completo’ y te saldrán un montón). De esa forma fui descubriendo no solo el idioma sino también a los actores brasileños más famosos, a muchísimos artistas que hoy por hoy me encantan y que nadie me había recomendado (Chico Buarque, Cássia Eller, Ivete Sangalo, Vanessa da Mata…)

Cuando escuchaba a alguien con acento brasileño en la calle, me acercaba. Así también hice amigos y conocidos. Como Renata y Gisele, dos mineiras de Belo Horizonte que entrenaban conmigo en el gimnasio y con las que practicaba lo que podía. El lenguaje de ‘malhação’ (entrenamiento con pesas) lo conozco gracias a ellas 😀

Imagen de la página Livemocha.

Clases de portugués con la ayuda de Internet

Me inscribí en Livemocha, que debe estar pasadísimo. A lo mejor ahora hay otras páginas más actualizadas e incluso aplicaciones para el móvil. Esa en concreto me sirvió mucho. Consistía en hacer ejercicios orales y escritos que después serían corregidos por otras personas que tuvieran el idioma que tu querías aprender como lengua materna.

A mi me los revisaban los brasileños, pero si quieres aprender el portugués de Portugal puedes contactar con gente de allí igualmente. Yo también revisaba los ejercicios de estudiantes de español y, con la tontería ¡practicaba un montón!

Hablar en portugués con mis amigos brasileños de Madrid ya era otra historia… ¡Me daba vergüenza! Prefería lanzarme a la piscina con alguien desconocido, a ser posible que no hablara español, porque me resultaba mucho más fácil saber en qué me estaba equivocando y en qué no.

Además, los brasileños que viven en España (como los españoles que viven en Brasil) acaban mezclando los idiomas y te pueden confundir.




Hasta hoy sigo aprendiendo. Jamás diría que hablo portugués perfecto porque tampoco es plan. Hablo portugués y, dependiendo del tiempo y las personas con las que me encuentre, a veces un poco mejor y otras veces un poco peor. Escribo portugués porque leo la prensa brasileña a diario y ya han pasado por mis manos varios clásicos de la literatura de Brasil. Escribir emails y mensajitos a mis amigos también me ayuda porque si lo hago mal, siempre hay quien me pone la típica * seguida de la palabra correcta. !Gracias! Y así… estudiando y practicando es como se llega a dominar el idioma. No tiene más truco.

Básico y fundamental: si tu idea es irte a trabajar a Brasil, DEBES APRENDER PORTUGUÉS. Sin el idioma no haces nada. ¡Ánimo, es divertido! 😉

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