Esta semana he grabado una entrevista para el espacio de Las Claves, del programa En Tierra Hostil, que se emite todos los martes en Antena 3 y que está siendo un verdadero éxito.




Lo primero, agradecerles por haber contado con mi opinión que al fin y al cabo, no es más que eso. A pesar de lo que pueda parecer por el nombre, me preguntaron principalmente por el mercado laboral brasileño y se enfocaron en la situación de precariedad que están pasando algunos españoles que se fueron a la aventura y han acabado viviendo en favelas.

Antes de nada debo decir que valoro mucho y admiro a la gente con iniciativa y sin miedo y oye… ¡olé! Sin embargo, afirmé rotundamente que yo no iría a Brasil para vivir en una favela. Espero que esto no moleste a nadie porque es una elección personal y quién sabe… lo mismo voy con otra idea y me pasa exactamente igual. En el destino nadie manda. El caso es que pensando sobre todo esto he llegado a la conclusión de que el principal problema está en la desinformación y, tal vez, en tener o no tener un plan B.

Grabando para En Tierra Hostil de Antena 3.

Grabando para En Tierra Hostil de Antena 3.

Personalmente, siempre he buscado alternativas de cara al futuro. Con 25 años y trabajando le vi las orejas al lobo y decidí empezar a hacer un Doctorado porque no me quitaba de la cabeza que un día podría verme sin nada. Y así empleo tras empleo hasta hoy. Siempre buscando otras posibilidades. No digo que sea imprescindible hacerlo porque dejarse llevar también tiene su encanto.

En todo caso, voy a tratar de hacer una guía de lo que considero fundamental saber antes de tomar la decisión de ir a trabajar a Brasil. Si alguien, principalmente los que estáis o habéis estado trabajando allí, echáis de menos algo, podéis apuntarlo en los comentarios tranquilamente. Estaré agradecida 😉

Si no tienes formación, piénsatelo dos veces

Si hay algo que sobra en Brasil es mano de obra barata y cuando decimos barata estamos hablando de muy barata. El salario mínimo allí es de 937 reales (*última actualización, septiembre de 2017), algo más de 250 euros. Si bien es cierto que pocas personas ganan esto trabajando todo el día, sí sirve para que te hagas una idea de cuál podría ser tu salario si no tienes un diferencial que te aporte valor añadido. Por ejemplo, un camarero en São Paulo podría llegar a los 2.000 reales (637 euros) al mes trabajando 8 horas al día. Eso sí, en este caso hay que añadir las propinas.




Brasil no es Alemania

Aunque los datos macroeconómicos apunten a Brasil como una de las principales potencias del mundo, lo cierto es que el mercado laboral dista mucho de parecerse al alemán o el británico. Salvo funcionarios públicos con alta formación, ingenieros y otros perfiles de profesionales muy cualificados, no conozco a mucha gente que gane 3.000 euros al mes (9.400 reales) como puede ocurrir en estos países europeos. Por ejemplo, un licenciado en algún área relacionada con la comunicación (generalmente mal pagadas), puede cobrar en Alemania más de 2.800 euros al mes brutos.

En Brasil hay quien vive con 1.500-2.000 reales (478-637 euros) en la misma especialidad. Según la consultora PayScale, una enfermera puede ganar 2.468 euros mensuales en Alemania y un mecánico 1.988 (datos de 2013). Haciendo unas búsquedas simples por Internet, puedes ver la diferencia fácilmente. Por ejemplo, el salario de un mecánico de automóviles en Porto Alegre puede oscilar entre los 1.200 y los 1.300 reales brutos (hay que restar impuestos). Es decir, entre 382 y 414 euros, jornada completa.

Aunque hay que tener en cuenta que dependiendo de la zona (Brasil es tan grande como un continente), la empresa, la demanda y la formación de la persona los sueldos pueden ser más altos, estos datos pueden servirte para que no te lleves sorpresas.




– Cada vez hay más competencia

Desde la designación de Brasil para la organización del Mundial de Fútbol en el año 2007, el país ha vivido un fenómeno desconocido hasta entonces: la llegada masiva de trabajadores extranjeros. En 2009, cuando Río de Janeiro fue elegido para acoger los Juegos Olímpicos de 2016 esta recepción de mano de obra de fuera se incrementó.

De repente Brasil se puso de moda, no solo entre los españoles sino entre muchos jóvenes de todo el mundo. Llegaron personas muy formadas para cubrir puestos para los que no había personal suficiente pero también trabajadores sin estudios o con enseñanzas básicas, procedentes principalmente de Haití, Paraguay y Bolivia. Oficialmente hay 120.056 trabajadores extranjeros con cartera de trabajo legal en Brasil, según el último dato registrado correspondiente al año 2013. A esta cantidad hay que añadir las personas que están trabajando de forma esporádica o ilegal.

– Tres meses como turista, ¿y después?

Si eres español o europeo solo podrás estar tres meses en Brasil en calidad de turista (los procedentes de países del Mercosur tienen más facilidades). Después necesitarás regular tu situación. Es probable que hayas pensado irte y arreglar todo el papeleo cuando encuentres un trabajo. Perfecto. Pero ¿qué trabajo? Para que una empresa brasileña te contrate debe demostrar que le aportas algo que no ha encontrado en un trabajador nacional. Primera dificultad. Por otro lado, antes de que pasen los tres meses y en el caso de que no hayas encontrado un trabajo legal (ilegal es más que probable que sí encuentres), deberás salir del país y entrar de nuevo. Si superas el tiempo máximo, cuando quieras volver te pondrán una multa e incluso puedes ser deportado.

– Ahorra

El punto anterior me ha recordado la necesidad de tener ahorros. Primero para pagar la posible multa en el caso de que pase tu tiempo como irregular y te pillen. Y segundo. Si te ves en una situación de precariedad grande y te aterroriza acabar en lugares inseguros, siempre podrás comprar un billete de avión y volver a tu país con tu familia. Esto te quitará presión.

– Busca información antes de irte

Es fundamental conocer el país donde vas a vivir. No te dejes llevar por estereotipos y atractivos que pueden ser esporádicos. Si no eres un verdadero apasionado de Brasil desde hace tiempo, lo primero es buscar información no solo sobre la actualidad, lo que está pasando por allí, el modo de vida, las costumbres… también sobre la situación de otras personas que tengan tu perfil profesional. Incluso, siempre que te lo puedas permitir, sería bueno irte de vacaciones antes de hacer la mudanza 😉

– Tramita tu documentación en España o en tu país de origen

Si por algún motivo (matrimonio con brasileño/a, por ejemplo) tienes la posibilidad de conseguir un visado permanente, tramita toda la documentación necesaria en España o en tu país de origen. Seguramente te ahorrarás un dolor de cabeza y, lo más probable, es que te salga más barato. La burocracia brasileña es tediosa y, si no conoces bien los procesos, puedes necesitar alguna empresa intermediaria que te hará perder tiempo, dinero, ilusión y paciencia.

– Homologa tu título académico

Si eres licenciado, tienes Máster, etc, puedes necesitar homologar tu título. Hazlo en tu país de origen. En España, por ejemplo, puedes preguntar en el Consulado de Brasil. Esta será tu casa antes de irte. En todo caso, en el Ministerio de Educación también tienes disponibles los trámites a seguir.

– Echa cuentas

Dependiendo de la ciudad donde tengas pensado irte, podrías tener unas necesidades u otras. A veces me encuentro con gente a la que se le ilumina la cara cuando pronuncias la palabra Brasil, pero lo que no saben es que las grandes ciudades, principalmente Río de Janeiro y São Paulo, son carísimas. Hice un cálculo de lo que necesitaría en el caso de tomar la decisión de irme. Mi consejo es que lo hagas tu también, que busques casa desde aquí, que participes en foros o grupos de extranjeros que están allí y puedan ayudarte y asesorarte. En todo caso, quítate de la cabeza que el euro es maravilloso porque vale tres veces más. El cambio solo te beneficia en el interior, en las ciudades pequeñas o los lugares que no son los principales puntos turísticos.

– Busca contactos y recomendaciones

Si has decidido irte, busca contactos dentro de tu profesión y trata de reunir recomendaciones que te puedan servir para encontrar un empleo. En Brasil valoran mucho esto y te pueden sacar de un apuro.




– “Asegúrate de que lo que te ofrecen no es una moto sin ruedas”

Esta frase-consejo pertenece a Esther (nombre figurado), una española seguidora de este blog que acaba de volver a España después de un año trabajando en São Paulo. Es ingeniera  y su empresa española la convenció para que se trasladara a Brasil con su marido. Lo que se encontró fue un sueldo local que le desfavorecía en el cambio y machismo. “Yo era la mascota de mi marido. Normalmente, las mujeres de expatriados no trabajan”, lamenta al mismo tiempo que aconseja prestar atención a las condiciones “antes de cruzar el charco”.

– Descubre la cultura y los hábitos brasileños

El choque cultural puede ser muy fuerte si no estás preparado. Yo diría que más importante que todo lo anterior es quitarte los estereotipos que puedan estar asentados en tu mente y descubrir los hábitos que dominan en Brasil. Esto te ayudará a valorar lo que te rodea y encontrar tu lugar rápidamente.

No esperes que las cosas funcionen allí como aquí porque es otro país, es otra cultura y el que debe adaptarse siempre es el recién llegado. Otra cosa fundamental es aprender portugués lo antes posible. Sin manejarte bien con el idioma, tus posibilidades de encontrar un buen trabajo se reducirán muchísimo.

– Si puedes, invierte

Una de las salidas más seguras para un extranjero es invertir. Si tienes dinero ahorrado y siempre has querido gestionar tu propio proyecto, Brasil podría ser un destino interesante. Una franquicia, por ejemplo, puede ser una buena alternativa. Hacer negocios de exportación o inmobiliarios son otras opciones excelentes si tienes espíritu emprendedor.

– A más formación y especialidad, más posibilidades de triunfar

En el caso de que tu perfil realmente se ajuste a las necesidades del mercado laboral brasileño, tienes muchas posibilidades de éxito. Los salarios que están pagando para personas dedicadas principalmente a sectores relacionados con las infraestructuras, las energías renovables, los transportes o la construcción civil, son muy elevados. Te permitirían vivir muy dignamente y, casi con total seguridad, mejor que en España. En este caso, no te lo pienses. ¡Vete y sé feliz! 🙂




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