Cuando mis colaboradores de Rdj4u me preguntaron si quería hacer un tour en la favela, la Rocinha, una de las más grandes de Río de Janeiro, les dije que no era exactamente el tipo de turismo que me gusta ‘promocionar’.





Siempre pensé que llevar a los turistas a dar un paseo por las calles de las comunidades donde la gente vive porque no tiene otra opción, es frívolo e insensible. Creo que comerciar con la pobreza y la necesidad es inhumano. Nunca me imaginé entrando allí con un grupo de extranjeros para sacar mi cámara y hacer fotos a una forma de vida que no es precisamente lujosa pero sí honesta y sufrida.

Puesto de venta de recuerdos de la Rocinha. Foto: Virtudes Sánchez

Puesto de venta de recuerdos de la Rocinha. Foto: Virtudes Sánchez

“Ve y nos cuentas”, me dijeron. Y eso hice. No quería continuar diciendo que soy anti tour favela sin saber exactamente qué es lo que le enseñan a los turistas, cómo se lo enseñan y cuáles son las lecciones que el viajero puede llegar a extraer de esta experiencia.

Calles de la Rocinha, una de las mayores favelas de Río de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

Calles de la Rocinha, una de las mayores favelas de Río de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

 

No era la primera vez que entraba en una favela, pero sí la primera que lo hacía con un grupo de turistas. En concreto, dos argentinos, una uruguaya y una pareja de franceses. Quería observar y conocer sus impresiones en el ‘paseo’.

 

Estuve atenta a sus comentarios, hablamos de algunas diferencias de la vida en Brasil con respecto a sus países y llegué a una conclusión: solo tenían curiosidad por saber cómo es una favela por dentro. No buscaban pobreza, drama, conflicto, confusión… simplemente no querían irse de Brasil sin saber cómo es la forma de vida en el lugar más expuesto internacionalmente.

Una carnicería en la calle junto a un puesto de moto taxis dentro de la favela Rocina en Río de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

Una carnicería junto a un puesto de moto taxis en la favela Rocina en Río de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

Entonces entendí que no todos los viajeros que llegan a Brasil son como yo. La inmensa mayoría no se queda en Río de Janeiro más de dos o tres semanas y no tienen tiempo para hacer amistades que les ayuden a conocer más profundamente la vida en las favelas.

Vistas desde la Rocinha. Foto: Virtudes Sánchez

Vistas desde la Rocinha. Foto: Virtudes Sánchez

En ese contexto, optan por contratar un tour e ir en grupo y con guía. No me parece mal. Es mejor hacerlo así que aventurarse a entrar en lugares desconocidos, y posiblemente peligrosos, en solitario y sin conocer las precauciones básicas que debes tomar para no tener problemas de seguridad.

VISTAS DESDE UN TALLER MECÁNICO Y OTRAS CURIOSIDADES

Cosas que me sorprendieron en el tour favela:

– Nada más llegar te paran en un puesto de artesanía para comprar camisetas, cuadros y otros ‘souvenirs’ made in Rocinha. Los organizadores tienen sensibilidad con la gente que vive allí y tratan de que los turistas hagan gasto dentro de la favela.

En la terraza de un taller mecánico en la Rocinha. Foto: Virtudes Sánchez

En la terraza de un taller mecánico en la Rocinha. Foto: Virtudes Sánchez

 

– En la segunda parada, te meten dentro de un taller mecánico con una terraza al fondo desde donde se ve el resto de la favela y la playa. Los mecánicos continúan trabajando mientras los turistas hacen fotos. Curiosísimo. Imagino que la empresa les paga una mensualidad o una comisión.

– Te llevan de visita a un colegio que está financiado con parte de los beneficios de estos tours. Cuando llegamos, los niños estaban en clase de inglés y el dueño de la empresa grababa vídeos de ellos con su GoPro.

Fachada del colegio financiado con parte de la recaudación del favela tour. Foto: Virtudes Sánchez

Fachada del colegio financiado con parte de la recaudación del favela tour. Foto: Virtudes Sánchez

 

– En la guardería vimos a los niños más pequeños, algunos de apenas dos años (tan monoooos…) jugando. Los cuidan ahí mientras sus padres trabajan. En los rincones, huchas para que los turistas dejen donaciones.

– Algunas personas nos miraban con cara de “ya están estos idiotas aquí”.

Casas dentro de la favela Rocinha en Río de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

Casas dentro de la favela Rocinha en Río de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

 

– Los guían enseñan la diferencia en la construcción de las casas y el “buen gusto” (literalmente, explicado así) de unos respecto al “mal gusto” de otros. Eso sí, se apartan un poco de la gente para no ofender a nadie.

– Mientras haces el recorrido, la vida continúa. Es lo bueno. Puedes ver los mercadillos, hablar con algunas personas, tomar una caipirinha en el bar (donde te dejan los guías, todo pactado) y comprobar que una favela no es más que un barrio humilde sin una organización en la distribución de las casas.

 

PROS Y CONTRAS DEL FAVELA TOUR

La principal ventaja que veo a estos tours es que al menos la gente de otros países tiene la oportunidad de descubrir que una favela no es un mundo tan macabro y cruel como aparece en los medios de comunicación internacionales. Hay problemas y crímenes horribles, está claro. Pero lo que más hay es gente trabajadora, humilde, gentil y acogedora que te recibe con una sonrisa a pesar de saber que quizá a ti te sobre el dinero y a ellos no. Lejos de incomodarse, en general, tratan bien a quien llega de fuera, aunque solo vaya a hacer fotos. Olha só…

La desventaja es que para quien conoce un poco más profundamente Brasil, y me incluyo en ese grupo, este tipo de paseos no dejan de tener un punto frívolo que puede llegar a ser hasta irritante. Yo fui como observadora. Como turista no hubiese ido. Entiendo los motivos de otras personas, eso sí.

La chica uruguaya del grupo, por ejemplo, dijo que se unió al favela tour porque si no no tendría otra forma de subir a la favela con seguridad. ¡No iba a ir ella sola! Tampoco se sentía orgullosa, pero lo hizo y le gustó. En ese caso, bem-vindo 😉

LOS PRECIOS

El precio de este tour con mis ‘parceiros’ de Rdj4u es de 39 dólares (unos 34 euros). Se puede comprar online, no hacer colas en ningún sitio, ni arriesgarte a comprar tickets en los kioskos. El grupo queda en un hotel. En mi caso fue el Copacabana Palace. Ahí un guía (hablan varios idiomas) te espera y cuando están todos empieza el viaje.

Por el dinero que se paga compensa porque te llevan en una furgoneta y el camino es guiado y seguro. Ir a la aventura sin conocer a nadie, no lo recomiendo ¡para nada!

Tickets para actividades en Río de Janeiro.

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